Banderas de federales y unitarios
Durante las guerras civiles argentinas, que enfrentaron a unitarios y federales a lo largo de gran parte del siglo XIX, ambos bandos emplearon diversos símbolos, divisas y banderas para identificarse, aunque fue el federalismo el que desarrolló una simbología más extensa y distintiva. El unitarismo por su parte conservó la bandera nacional y el color celeste como distintivos de su movimiento.
A partir del período de las autonomías provinciales iniciado en 1820, varias provincias vinculadas al federalismo adoptaron enseñas y emblemas inspirados en la tradición artiguista. Sin embargo, desde mediados de la década de 1820 estas banderas comenzaron a caer en desuso y la bandera nacional volvió a imponerse como principal símbolo común de las provincias argentinas.
Federales
[editar]Bandera de Artigas
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Primera versión de la Bandera de Artigas (1815)En 1814, las provincias del Litoral argentino, gobernadas por líderes afines al federalismo y enfrentadas al centralismo ejercido por el Directorio, decidieron unirse bajo el protectorado del caudillo de la Provincia Oriental, José Gervasio Artigas, formando la Liga Federal. El caudillo entonces enarboló su propia bandera, inspirada en la diseñada por Manuel Belgrano en 1812, con la que delimitarse del gobierno directorial.[1]
Una referencia temprana a esta bandera aparece en una carta de Artigas fechada el 22 de noviembre, en la que expresaba: «Celebro haya recibido cuanto llevó la carreta y también el sable y la bandera y cuando ella sea enarbolada que sea no bajarla con deshonra de los Orientales. Viva la Patria mueran los Tiranos». A partir de este documento se interpreta que el comandante Andresito Guacurarí recibió una bandera destinada a identificar a sus fuerzas. Diversos historiadores consideran probable que dicha enseña correspondiera a la bandera tricolor creada por Artigas tras la batalla de Guayabos. Según las descripciones de la época, esta estaba compuesta por una franja blanca central, acompañada por franjas azules en los extremos y listones de color rojo. A estos colores se les atribuía un significado simbólico: el blanco representaba la grandeza, el azul la república y el rojo la sangre derramada en defensa de la causa.[2]

Segunda versión de la Bandera de Artigas (1814-1820)No obstante, existen discrepancias respecto de su utilización efectiva. Los investigadores Jorge Francisco Machón y Oscar Daniel Cantero sostienen que esta bandera no llegó a emplearse de manera uniforme, debido a que los distintos comandantes interpretaron de forma diversa las indicaciones transmitidas por Artigas. Sin embargo, otros autores señalan que la correspondencia artiguista menciona explícitamente el envío de una bandera ya confeccionada, más que instrucciones para elaborarla, lo que sugiere que determinadas unidades, particularmente las de Misiones, pudieron haber utilizado un modelo concreto de enseña asociado al movimiento artiguista.[2]

Diseño erróneamente atribuido a la bandera artiguista que Fernando Otorgués izó en Montevideo.El 26 de marzo de 1815, el gobernador oriental Fernando Otorgués ordenó izar una bandera que simbolizara la unión de la Provincia Oriental al proyecto federal artiguista.[3] Tradicionalmente se sostuvo que dicha enseña estaba compuesta por franjas horizontales rojas, azules y blancas, en ese orden. Sin embargo, una investigación realizada en 2018 por Javier Ricca ha cuestionado esta interpretación y sugiere que, con mayor probabilidad, se trataba de la bandera tricolor azul, blanca y roja que ya venía siendo utilizada por la provincia.[4]
Provincia Oriental
[editar]Hasta antes de 1816, la Provincia Oriental usaba la Bandera de Artigas como propia. Consistía de tres franjas horizontales la superior azul, la del medio blanca y la inferior roja.[5]
Durante la Cruzada Libertadora de 1825, los revolucionarios orientales emplearon una bandera artiguista que llevaba la inscripción «Libertad o Muerte». Luego de la Declaratoria de la Independencia realizada por el Congreso de la Florida y de la constitución del gobierno provisional, dicha enseña fue reconocida oficialmente como símbolo de la Provincia Oriental. No obstante, en su adopción formal se eliminó la inscripción, manteniéndose el diseño básico de la bandera como emblema oficial.
Le declara por tal, el que tiene admitido, de tres franjas horizontales, celestes, blanca y punzó, por ahora, y hasta tanto que incorporados los Diputados de esta Provincia, a la Soberanía Nacional, se enarbole el reconocido por el de las Unidas del Río de la Plata, a que pertenece.Ley del Pabellón[6]
Provincia de Santa Fe
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1815-1819El 24 de marzo de 1815 las fuerzas artiguistas lograron tomar la ciudad de Santa Fe y el teniente de gobernador Eustoquio Díaz Vélez capituló, retirándose el 28 de marzo para la intendencia de Buenos Aires, de la cual emanaba su autoridad. El restaurado Cabildo nombró como nuevo teniente de gobernador a Francisco Candioti, quien asumió el mando de la tenencia de gobierno de Santa Fe, iniciando el proceso de autonomía provincial.[7][8] El día 3 de abril se izó, por primera vez en la provincia, la Bandera de Artigas. El historiador José Luis Busaniche describe el evento de la siguiente manera:[9]
El día 3 se plantó la bandera de la independencia en medio de la plaza y hubo tres días de iluminación con salvas. El 6 se presentó Candioti en el Cabildo acompañado de las tropas, del vecindario y religiosos, hubo misa y sermones en la Iglesia Matriz con repique y salvas.
Existe una abundante información probatoria de las características de esta bandera. El comerciante Manuel Ignacio Diez de Andino, quien produjo una crónica de lo ocurrido en Santa Fe entre 1815 y 1822, confirma la fecha de izamiento y detalla el diseño de la bandera de forma bastante exacta:[10]
De ese protectorado surgió la idea de enarbolar como enseña la bandera de la Libertad, las damas santafecinas cotizaronse para costearla y a raíz de la elección de Candioti hecha por el Cabildo, presentáronla al Pueblo reunido en la plaza principal, para que le prestaran el juramento debido. Componfase de una faja blanca en el centro y dos celestes a los lados horizontalmente colocados cruzada en banda por una faja roja.
Busaniche afirma de igual manera:[11]
Se dejó sentir en las márgenes del Paraná el clamor que anunciaba los triunfos de Artigas contra los ejércitos de Buenos Aires enviados para someterlo, el sistema de confederación que propugnaba y la protección que ofrecía a los pueblos que se acogían a su bandera, la misma azul y blanca de Belgrano cruzada por la diagonal roja del federalismo.
Los historiadores José Manuel de Eizaguirre[12] y Antonio Zinny también corroboran dicha información.[13]
A la muerte de Candioti, el 27 de agosto de 1815, las autoridades porteñas restablecieron brevemente su control sobre la provincia mediante la intervención de Juan José Viamonte y el nombramiento de Juan Francisco Tarragona como teniente de gobernador.[8] Sin embargo, la sublevación encabezada por Mariano Vera y Estanislao López en marzo de 1816 depuso al gobierno porteño, proclamó la soberanía de Santa Fe y su incorporación a la Liga Federal.[14]
A pesar de ello, el Directorio persistió en su política intervencionista con las provincias del Litoral —y otras del Interior—, organizando sucesivas invasiones al mando de Díaz Vélez y Juan Ramón Balcarce. Aunque la ciudad volvió a ser ocupada y saqueada por las fuerzas directoriales, estas debieron evacuarla ante el sostenido avance del ejército artiguista. Recuperada la capital el 11 de enero de 1819, fue nuevamente izada una bandera artiguista. Lo mismo ocurrió meses más tarde, el 22 de septiembre.[15]

1819-1831El historiador y vexilólogo Agustín Beraza atribuye especial importancia a estos dos izamientos. Mientras que el primero tuvo lugar tras la recuperación de Santa Fe de manos del general Balcarce, el segundo se produjo apenas seis días antes del inicio de la campaña federal contra Buenos Aires. Ambos episodios permiten establecer con precisión las características de las banderas enarboladas por López en enero y septiembre de 1819, ya que las descripciones conservadas son lo suficientemente claras y detalladas como para no dejar dudas sobre su diseño.[16]
Era el pabellón que sustituyera al de Artigas: tricolor rojo, blanco y azul llevando los colores de la revolución francesa, a fajas horizontales.
En la sesión de la Junta de Representantes de Santa Fe del 22 de agosto de 1825, el gobernador López logró que se aceptara y aprobara un proyecto de ley para oficializar la bandera enarbolada en 1819:[16]
[...] correspondiendo a Santa Fe como libre e independiente, gozar de la regalía de tener bandera particular y no habiendo otra reconocida que la de Artigas...
Según Beraza, la provincia continuó utilizando la bandera de las tres franjas horizontales al menos hasta 1831.[16] Como prueba de ello, y citando a Zinny, señala que el gobernador López llevaba esa enseña durante la campaña emprendida contra la Liga Unitaria, en ese año y que, a su entrada en la ciudad de Córdoba, esta fue engalanada con banderas del mismo diseño.[17]
Provincia de Corrientes
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Reconstrucción de la bandera de 1815 descrita por Silva.[18]Tras la victoria de las fuerzas orientales en la batalla de Guayabos, el coronel y jefe federal correntino Blas Basualdo, suscribió el 17 de enero de 1815 el primer oficio conocido en el que se menciona la bandera que José Gervasio Artigas había dispuesto utilizar para distinguir a los Pueblos Libres. En dicha comunicación informó al gobernador de Corrientes, José de Silva, que se celebraría el triunfo mediante actos públicos y que se enarbolaría una «bandera azul, blanca y roja».[19]
Enterado V. S. del, en memoria de tan glorioso triunfo [...], con inteligencia que se arbolará la bandera azul, blanca y roja ese día porque así lo ordena mi Gral. [...]
Dos días más tarde, el 19 de enero, Silva respondió que había dado cumplimiento a las instrucciones recibidas y que se izaría la «bandera azul, roja y blanca en estas Casas Consistoriales del lado del Oriente». Esta descripción coincide con los colores mencionados por Basualdo, aunque difiere en el orden de los mismos.[19]
Las referencias contenidas en los oficios de Basualdo y Silva constituyen las primeras evidencias documentales de la utilización de una bandera federal en Corrientes. Sin embargo, la documentación conservada ofrece descripciones diferentes de una misma enseña, circunstancia que ha dado lugar a diversas interpretaciones acerca de su diseño original.[19]
Según Agustín Beraza, esta divergencia podría explicarse por la ausencia de una reglamentación precisa sobre la disposición de los colores y por las distintas interpretaciones realizadas por las autoridades provinciales al momento de confeccionar o describir la bandera. A partir de estas referencias documentales confeccionó una reconstrucción la bandera.[19]
Beraza sostiene además que debieron existir al menos dos comunicaciones actualmente desaparecidas: una remitida por José Gervasio Artigas a Blas Basualdo y otra de este último a José de Silva. La existencia de ambos documentos se infiere del análisis conjunto de la correspondencia conservada y, en particular, de un oficio enviado por Silva a Basualdo el 30 de enero de 1815. En dicha comunicación, Silva acusó recibo de instrucciones relativas a una «bandera tricolor blanca, azul y colorada», destinada a distinguir a los pueblos adheridos a la causa federal de Buenos Aires:[19]
Quedo enterado de la voluntad del Señor Gral. de que en los pueblos Orientales se fije la bandera tricolor blanca, azul y colorada, para distinguirse de Buenos Aires [...]
Para Beraza, este documento demuestra que las instrucciones sobre la bandera, su significado y las circunstancias en que debía ser enarbolada circulaban entre las provincias del Litoral durante enero de 1815.[19]

1821-1825Tras la disolución de la Liga Federal y la declaración de autonomía de la provincia, el Congreso Constituyente de Corrientes sancionó el 24 de diciembre de 1821 una ley que creó una nueva bandera provincial. La enseña reemplazó a la bandera artiguista y adoptó los colores de la bandera nacional, empleada por el gobierno central. Su diseño consistía en tres franjas horizontales celeste, blanca y celeste, con la particularidad de presentar un pequeño triángulo isósceles celeste que descendía desde el asta sobre la franja blanca. Asimismo, todas las banderas correntinas debían llevar en el centro de la franja blanca el escudo de la provincia, conforme a lo dispuesto por la ley, que facultaba al gobernador para determinar su diseño.[20]
La bandera que se conserva de la batalla de Caaguazú, enarbolada el 28 de noviembre de 1841 por la Guardia Republicana de Benjamín Virasoro, tiene el mismo diseño y conserva en el centro de la franja blanca el escudo provincial, tal cual lo estipulado en la normativa.[21][22]
Provincia de Entre Ríos
[editar]Según el relato tradicional, tras recuperar el pueblo de Bajada del Paraná, el caudillo federal Eusebio Hereñú proclamó el 1 de marzo de 1815 la adhesión de la provincia a la Liga Federal e hizo izar el pabellón del movimiento artiguista.[23] Sin embargo, según Agustín Beraza, para determinar la fecha exacta del primer izamiento de esta bandera, debe tenerse presente que la expedición directorial del coronel Eduardo Kaunitz de Holmberg contra Entre Ríos se desarrolló en febrero de 1814 y que el combate del Espinillo tuvo lugar el 22 de ese mes. Como tras esa batalla no hubo ninguna nueva adhesión a la Liga Federal ni otro acto de izamiento de bandera, el autor concluye que la enseña debió ser enarbolada con anterioridad a esos acontecimientos. Asimismo, señala que la campaña de Holmberg se llevó a cabo durante el gobierno del coronel Manuel Ruiz, quien fue reemplazado en abril de 1814 por el general Eustoquio Díaz Vélez, por lo que descarta las versiones que vinculan el episodio con el posterior gobierno de Juan José Viamonte, iniciado recién el 25 de agosto de 1815.[24]

Reconstrucción de la bandera descrita por Martínez, posiblemente usada entre 1815-1827.[25]Las características de esta primera bandera resultan objeto de controversia, ya que las fuentes contemporáneas resultan escasas y los historiadores entrerrianos han sostenido distintas interpretaciones acerca de su diseño.[26] El historiador Benigno T. Martínez da una descripción bastante exacta del diseño:[27]
La de Entre Ríos se componía de tres franjas horizontales divididas en dos mitades, en la parte contra el asta, eran los de los extremos celestes y centro blanco y en la otra mitad punzó aquellos y el mismo centro.
El historiador Anibal S. Vásquez en su obra La República de Entre Ríos (1930) reafirma este mismo diseño, con un poco más de detalle:[23]
La bandera fué la misma de Artigas. Era tricolor y estaba formada así: una línea vertical dividía el paño en dos partes iguales, y dos rayas horizontales lo subdividían en tres franjas proporcionales que ostentaban los siguientes colores: en los rectángulos superiores uno azul y otro encarnado; los dos rectángulos medios, blanco, y los rectángulos inferiores uno azul y otro encarnado.
Existe evidencia que prueba la existencia de esta bandera. En primer lugar, el 18 de agosto de 1818, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia comunicaba al de Marina, los informes del cónsul en Baltimore sobre las banderas que, en la época, izaban los corsarios del Río de la Plata que arribaban a ese puerto y que designa en la expresión de «Pavillons des Insurges Españols». El diseño presentado en su informe es idéntico al descrito por Martínez y Vásquez. En segundo lugar, cabe destacar que en la batalla de Ituzaingó de 1827, el Regimiento N.º 9 de Dragones, que combatió bajo las órdenes de Manuel Oribe, lo hizo bajo esta misma bandera, conservada en el Museo Histórico Nacional del Uruguay.[28]

Bandera artiguista descrita por Colman, posiblemente usada entre 1816-1820.[18]En completa contradicción con los otros autores, el historiador César B. Pérez Colman, citado en la colosal obra compilatoria Historia de la Nación Argentina: desde los orígenes hasta la organización definitiva en 1862 (1950), hace la siguiente descripción de la bandera:[29]
La nueva bandera que según algunos autores fue inspirada por Artigas, es la misma argentina, cruzada diagonalmente con una franja roja
Si pudiera demostrarse que Hereñú izó una bandera con la franja diagonal, ello tendría una importante consecuencia histórica, pues significaría que dicha enseña fue utilizada en Entre Ríos antes de ser enarbolada en Santa Fe. En tal caso, el primer izamiento documentado de la bandera artiguista habría tenido lugar en territorio entrerriano y no santafesino.[30]
Beraza sostiene que diversos indicios permiten afirmar que la bandera con la franja diagonal roja era utilizada en Entre Ríos desde 1816. Entre ellos destaca que la zona oriental de la provincia, con centro político en Arroyo de la China, permaneció bajo la autoridad del comandante oriental José Antonio Berdún entre marzo de 1815 y agosto de 1816. Asimismo, señala que allí se estableció el sacerdote chileno fray Solano García, quien en 1816 elaboró una baraja de naipes artiguistas, característica manifestación simbólica del artiguismo.[30]
Le tocó en suerte al buen franciscano el ir a militar con los gauchos de Artigas, entre quie[nes] se procuraba la vida fabricando naipes.
El autor considera que una de las pruebas más significativas del uso de la bandera con la franja diagonal roja se encuentra en estos naipes. En particular, señala que el cuatro de oros reproduce en el centro de cada uno de sus discos los colores de la bandera, atravesados diagonalmente por una franja roja, lo que, a su juicio, confirma el empleo de dicha enseña en Entre Ríos durante el período artiguista.[30]
En 1820, el gobernador de Entre Ríos, Francisco Ramírez, rompió su alianza con Artigas y emprendió una campaña militar contra él, en el marco de las disputas surgidas entorno al Tratado del Pilar. La victoria de Ramírez provocó la derrota definitiva del caudillo oriental, quien se exilió en el Paraguay, poniendo fin a la Liga Federal. Entre tanto, Ramírez había ocupado la ciudad de Corrientes el 19 de septiembre de 1820 y había proclamado la República de Entre Ríos, que no representaba un secesión de las Provincias Unidas del Río de la Plata como tal, si no la reafirmación de la autonomía entrerriana y de los ideales republicanos.[31]

Diseño erróneo de la bandera artiguista que describió Henry Levely, c. 1820.[18]Durante esta época y según la documentación que Beraza localizó, Ramírez continuó utilizándose una bandera cuyas características aparecen consignadas en un oficio del gobernador bonaerense Martín Rodríguez, redactado al rechazar las reclamaciones formuladas por el general portugués Carlos Federico Lecor con motivo del apresamiento de una embarcación portuguesa en aguas del Río de la Plata:[30]
el buque de que se trata fué apresado con bandera azul, blanca, vertical, con faza encarnada en diagonal, es la que vsa Ramírez Gefe del Entre Ríos [...] añade que fue apresado con bandera de Artigas.
Beraza sostiene que la representación de esta bandera, que a primera vista resulta extraña, se explica porque fue izada de manera incorrecta. Según su interpretación, la enseña fue amarrada a la driza con la franja blanca en sentido vertical, cuando originalmente debía disponerse en forma horizontal, lo que alteró su apariencia. Atribuye este error al hecho de que el apresamiento fue realizado por el corsario Confederación, comandado por el capitán Henry Levely, cuya tripulación, de origen norteamericano, tenía un conocimiento limitado de las banderas rioplatenses.[32]
El 12 de marzo de 1822, la Junta de Representantes de Entre Ríos sancionó una ley que suprimió el uso de la bandera federal y de cualquier otra que se utilizara, reemplazándola por la nacional con el escudo de Entre Ríos en el medio, que fue creado por la misma ley.[33] A pesar de ello, luego de la renuncia de Lucio Norberto Mansilla en 1824 y durante el gobierno de Juan León Solas, la bandera artiguista volvió a flamear informalmente en la provincia junto a la nacional, aunque no se formalizó debido al inicio de una nueva guerra civil entre unitarios y federales en los años siguientes.[34]

1833-1854Durante el gobierno de Pascual Echagüe, el 28 de diciembre de 1833 el congreso provincial proclamó una nueva bandera provincial a través de una ley que suplantó el uso de la bandera nacional.[35] Según Benigno T. Martínez, el gobernador había presentado un proyecto de ley que estipulaba la adopción de una bandera de igual diseño a la posiblemente usada entre 1815 y 1827, con el agregado del escudo en el centro.[36]
[...] establecía en la Provincia un pabellón tricolor con tres fajas horizontales, debiendo ser blanca la del centro, azul y colorada la de los lados, poniéndose contra el asta la parte azul hasta la mitad de la bandera, y en el centro el mismo escudo entrerriano.Mensaje del 13 de diciembre de 1833 aprobado por el Congreso el 28 del mismo mes y año.
A diferencia de las banderas provinciales adoptadas en otras provincias, la bandera entrerriana continuó utilizándose de manera ininterrumpida durante veinte años. Su uso cesó únicamente cuando la provincia fue federalizada el 24 de marzo de 1854, con motivo del establecimiento provisional de la capital de la Confederación Argentina en Paraná.[37]
Provincia de Córdoba
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1815-1816En marzo de 1815, el gobierno de Francisco Ortiz de Ocampo se encontraba amenazada con un grave problema interno. El general Artigas, después de haber derrotado a las fuerzas directoriales de Manuel Dorrego y de dominar a Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, y de declararse «protector de los Pueblos Libres», amenazaba al gobierno centralista de la intendencia de Córdoba del Tucumán. Entre las facciones en que se hallaba dividida la opinión pública no existía, en rigor, ninguna que pudiera calificarse de artiguista. Sin embargo, la actitud asumida por Artigas, al ponerse al servicio de la libertad de los pueblos sometidos al predominio de Buenos Aires, despertaba vivas simpatías.[38]
Acuartelado en Santa Fe, Artigas dirigió al gobernador intendente Ocampo un ultimátum en el que le exigía abandonar la ciudad junto con la guarnición que lo sostenía en el plazo de veinticuatro horas, advirtiéndole que, «de lo contrario un reencuentro es inevitable, y yo no podré evitar los desastres del pueblo con los sucesos de la guerra». Se ignora si fue porque Ortiz de Ocampo se consideraba debilitado en su autoridad y dudaba de recibir apoyo desde la capital, o porque juzgó más prudente no resistir el avance del ejército artiguista, pero lo cierto es que resolvió renunciar a su cargo y retirarse conforme se le había exigido.[38]
Con Ocampo fuera, le fue sencillo a la fracción autonomista conseguir la convocatoria a un cabildo abierto, que nombró a José Javier Díaz como gobernador intendente. Si bien el nuevo gobernador intendente era autonomista, se mantuvo obediente al gobierno directorial en Buenos Aires. Ello no impidió el envío de José Antonio Cabrera, el 29 de junio, al fundacional Congreso de Oriente.[38] Concretada la adhesión de Córdoba a la Liga Federal, se izó el «Pabellón de la Libertad», que parece ser que era un apodo común para la Bandera Artigas.[39]
No se han podido determinar cuales eran las características de dicha bandera, pero es probable que fueran las que dispuso Artigas: tricolor de barras horizontales azul-blanco-azul, con una barra rojo punzó en la esquina superior izquierda, que atraviesa toda la bandera.[39]

1816-1829/1830; 1831-¿?En 1816 se restauró el gobierno directorial y Córdoba se volvió a enviar al Congreso de Tucumán. La fracción artiguista luchó denodadamente por mantener la autonomía y su elemento más representativo, Juan Pablo Bulnes, no dudó en llegar a la rebelión, para lograr sus propósitos. Las fuerzas del gobierno central recuperaron pronto sus posiciones e iniciaron cansa criminal a los sublevados, En esta oportunidad se describe con toda precisión, la bandera que aquellos usaron:[40]
Preguntado Que Bandera enarbolaron los amotinados: dijo Que en la Puerta del Quartel enarbolaron una Colorada blanca y azul.
En 1820, como consecuencia del motín de Arequito y la posterior desintegración del Directorio, el coronel Díaz volvió a asumir el gobierno córdobes. Elegido nuevamente por voluntad popular, al igual que en 1815, dispuso el izamiento de la bandera que simbolizaba el retorno de la autonomía de la provincia.[40]
El 23 de Enero se enarbolo una bandera tricolor, que se fixo en las Casas Consistoriales.
Ya durante el gobierno de Juan Bautista Bustos, en 1822, vuelve a encontrarse una referencia documental a la bandera tricolor, con motivo de una convocatoria para la celebración del aniversario de la declaración de independencia.[41]
Mañana 9 del corr.te Julio se celebra el cumpleaños de ntra, gloriosa idenpendencia (sic), éste dia p.r todos titulos digno deutra memoria debe celebrarse como uno de los actos primeros con asistencia de todás las corporaciones 7 ydemas autoridades. En su virtud espera S.E., q.e V.asísta a las diez de la mafiana a la Plaza pral al acto de enarvolar la tricolor bandera, en seguida a Misa de gracias a la S.ta Iglesia Catedral y de regreso a Palacios [d] el Sor. Exmo. a las felicitaciones de etiqueta.
El diseño y los colores de esta bandera tricolor, mencionada en los testimonios precedentes, se ven confirmados por el Inventario de los útiles de la Honorable Sala de Representantes de la Provincia, levantado en 1825, en el que figura la siguiente descripción:[42]
una bandera de tafetá, rosado, blanco y celeste.
En 1829, la guerra civil entre unitarios y federales se encontraba reactivada, motivado por la muerte del general Dorrego, quien se había pasado al bando federal y cimentado el federalismo porteño. El general José María Paz, férreo defensor del unitarismo, invadió la provincia de Córdoba y se nombró gobernador. Con motivo de reafirmar su carácter unitario, derogó la bandera provincial y la sustituyó con la bandera nacional.[43]
El historiador Victor D. Avilés, afirma que el 17 de enero de 1831 la Junta de Representantes de Córdoba resolvió adoptar como bandera «la tricolor a saber: blanco, celeste y encarnado [...] hasta la determinación que estime la Nación».[44][14] Por medio del historiador Antonio Zinny sabemos que, el 9 de junio, durante la entrada triunfante del general Estanislao López a Córdoba:[45]
[...] entró acompañado de una numerosa comitiva, en medio de las aclamaciones de vivas que el pueblo le tributaba, las ventanas y los altos estaban guarnecidos de banderas tricolor.
La carencia de fuentes hace imposible saber cuando se dejó de usar exactamente, pero debe haber sido abandonada antes de marzo de 1854, que fue cuando la última bandera provincial —la de Entre Ríos— cayó en desuso.
República de Tucumán
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1820-1821El 18 de septiembre de 1820 el caudillo Bernabé Aráoz desconoció la autoridad del Directorio y declaró la República de Tucumán, que incluía a las actuales provincias de Santiago del Estero y La Rioja. A pesar de que Aráoz no pretendía la secesión de las Provincias Unidas —pues el término «república» reafirmaba la autonomía frente a las presiones centralistas del gobierno de Buenos Aires—, también sancionó su propia constitución y aprobó el uso de una bandera bicolor formada por los colores rojo y celeste.[46] Aráoz además dispuso de una banda presidencial, mencionada por el historiador Antonio Zinny pero no descrita, que probablemente seguía aquellos colores.[47]
El 29 de agosto de 1821, al ser depuesto Aráoz terminó la efímera existencia de su Estado y del uso de la bandera.[46]
Confederación Argentina
[editar]En 1831 se firmó el Pacto Federal, que organizó a las provincias adheridas en la Confederación Argentina. No obstante, el país continuó sin una constitución nacional ni instituciones comunes. En 1835, Juan Manuel de Rosas inició su segundo gobierno, que se prolongó por casi dos décadas. Durante ese período consolidó un régimen de carácter personalista y autoritario, persiguió a los opositores del Partido Unitario, mantuvo la hegemonía federal e impuso el color rojo como emblema del federalismo en la vida pública. Los uniformes de las milicias provinciales, las fuerzas navales, la policía y los bomberos adoptaron ese color, al igual que la divisa punzó, cuyo uso fue obligatorio y que llevaba inscripciones explícitamente federales y rosistas.[48]
En 1838 se desencadenó un conflicto diplomático con Francia, que escaló a militar cuando la escuadra francesa bloqueó el Río de la Plata. El gobernador Rosas, que hasta entonces no había guardado especial interés en la marina de guerra, designó a Guillermo Brown al frente de la ofensiva naval.[49]
El historiador Mariano Pelliza describe el pabellón que enarbolaba Brown como:[49]
[...] desconocida en las aguas; un gran paño azul, oscuro como el fondo del cielo en noche de borrasca, simbolizado con cuatro bonetes rojos en las esquinas y un sol también rojo en su centro. Para Rosas no existian tradiciones patrióticas; su capricho primaba sobre lo mas sagrado ó lo mas digno. Quizá debemos agradecerle que ni en sus combates en tierra ni en las luchas en el mar ó en los rios usára los colores gloriosos de nuestra bandera, y que la persecucion á los hombres alcanzóra tambien á los símbolos de la libertad consagrados por la gloria y el sacrificio. Así resultaba todo contrahecho en la política y en la guerra, tanto interior como exterior, por que no existiendo mas criterio sobre estas cosas que el manifiestamente enfermizo del dictador, llevaba adelante sus antojadizas resoluciones, sin que nadie ni nada se opusiera á su omnimoda voluntad.
Ninguna de estas modificaciones fue establecida mediante una disposición oficial. Como resultado, entre 1840 y 1853 coexistieron dos variantes principales de la bandera nacional: una versión sencilla, formada por tres franjas horizontales azul oscuro, blanca y azul oscuro, y otra adornada de la forma ya mencionada.[48]

Bandera regimental de la época rosista.Existió una variante que reemplazaba el sol por el escudo nacional. Esta era utilizada principalmente como bandera de los regimientos de milicias provinciales, cuyos estandartes incluían además el nombre de la unidad y leyendas típicas como «¡Viva la Confederación Argentina!» y «¡Mueran los salvajes unitarios!».[48]
Durante el discurso de inauguración del monumento histórico nacional a la Bandera en 1873, el presidente Domingo Faustino Sarmiento hace mención a la bandera confederada:[50]
Y si la barbarie indígena, o las pasiones perversas intentaron alguna vez desviarnos de aquel blanco que los colores y el escudo de nuestra Bandera señalaban a todas las generaciones que vinieran en pos, reconociéndose argentinas a su sombra, los bárbaros, los tiranos y los traidores inventaron pabellones nuevos, oscureciendo lo celeste para que las sombras infernales reinasen y enrojeciendo sus cuarteles para que la violencia y la sangre fuesen la ley de la tierra. En Caseros esta era la Bandera que enarbolaba el Tirano contra el proscrito pabellón que volvía para aplastar la sierpe, con sus hijos dispersos por toda la América [...]
También agrega posteriormente:[50]
Ese pendón negro con sus gorros sangrientos es, por fortuna nuestra, el que en los Inválidos de Paris, recuerda la ruptura de la cadena con que Rosas intentó amarrar la libre navegación de los ríos.
Esto parece ser en referencia a las banderas capturadas por tropas francesas y británicas —que habían protagonizado un nuevo bloqueo naval en 1845— tras la batalla de la Vuelta de Obligado. En 1995 el gobierno argentino recuperó ambas y sus diseños coinciden con las descripciones contemporáneas.[51]

Posible diseño de las banderas federales en la época rosista.Por otra parte, los partidarios de Rosas también enarbolaban banderas de franjas horizontales rojas y blancas. Aunque carecieron de carácter oficial, fueron ampliamente utilizadas en actos públicos y celebraciones como símbolo de adhesión al federalismo y al gobierno rosista.[48]
Unitarios
[editar]Antecedentes: banderas de las Provincias Unidas y el Directorio
[editar]Creación y primeras banderas
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En febrero de 1812, Manuel Belgrano recibió la misión de fortificar las barrancas del río Paraná, a la altura de Rosario, Santa Fe, con el propósito de impedir la navegación de embarcaciones realistas procedentes del gobierno de Montevideo. Durante la inauguración de las baterías «Libertad» e «Independencia», al no disponer de una enseña distintiva para las tropas, ordenó confeccionar una bandera con los mismos colores de la escarapela nacional recientemente adoptada por el gobierno.[52]
EXCELENTÍSIMO SEÑOR: En este momento que son las seis y media de la tarde se ha hecho la salva en la batería de la Independencia, y queda con la dotación competente para los tres cañones que se han colocado, las municiones y la guarnición.He dispuesto para entusiasmar las tropas y estos habitantes, que se formasen todas aquéllas, y les hablé en los términos de la nota que acompaño.
Siendo preciso enarbolar Bandera, y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional; espero que sea de la aprobación de V.E.Carta de Belgrano al Triunvirato, 27 de febrero de 1812

Posible diseño de la bandera izada por Belgrano en 1812.Sin esperar una respuesta del gobierno, Belgrano ordenó confeccionar la bandera —cuyo diseño se desconoce— para la batería «Independencia», la primera en ser habilitada y emplazada en la isla El Espinillo. Durante la ceremonia de inauguración, celebrada el 27 de febrero de 1812 en tierra firme, en las inmediaciones de la batería «Libertad», que aún se encontraba en construcción, enarboló por primera vez la nueva enseña y tomó juramento de fidelidad a la guarnición destinada a su servicio.[52]


Informado de la creación de la nueva bandera, el Primer Triunvirato desaprobó la iniciativa mediante un oficio del 3 de marzo de 1812, en el que ordenó a Belgrano ocultarla y reemplazarla por la enseña utilizada hasta entonces por el gobierno, al considerar que su empleo podía comprometer la política exterior revolucionaria. Sin embargo, la orden llegó cuando este ya se había retirado al noroeste, para asumir el mando del Ejército del Norte, por lo que no tuvo conocimiento inmediato de la prohibición. En consecuencia, el 25 de mayo de 1812 hizo bendecir e izar en San Salvador de Jujuy un nuevo ejemplar de la bandera celeste y blanca.[53]
El proceso de oficialización de la bandera nacional
[editar]En 1813 se convocó a una asamblea constituyente, que tenía como objetivos declarar la independencia y redactar una constitución nacional. No logró cumplir con su misión, pero tuvo dos importante disposiciones respecto a la simbología nacional: la adopción del escudo nacional, de igual diseño que el sello de la Asamblea, y de la Marcha Patriótica, que con posterioridad fue renombrado «Himno Nacional Argentino».[54]
En enero de 1815, se quitó la bandera española que flameaba en la Fortaleza de Buenos Aires y no se repuso con ninguna otra.[55] El 3 abril de ese año se produjo el motín de Fontezuelas, que ocasionó la destitución del director supremo Carlos María de Alvear, centralista que se había manifestado partidario de un protectorado británico. Las Provincias Unidas estaban nuevamente encaminadas a la independencia.[56] El director interino nombrado por la Asamblea, Ignacio Álvarez Thomas, envió una circular a las provincias invitándolas a realizar la elección de diputados para un congreso general que se reuniría en Tucumán.[57]

El 17 de abril de 1815, la bandera celeste y blanca fue enarbolada en la torre de la Fortaleza de Buenos Aires, en un hecho considerado la culminación de un largo proceso de adopción de la insignia nacional. Según el testimonio de Juan Manuel Beruti, fue la primera vez que se izó en la fortaleza la «Bandera de la Patria», ya que hasta entonces «no se ponía otra sino la española». La enseña estaba compuesta por tres franjas horizontales, con la blanca en el centro y las celestes en los extremos. Este diseño aparece representado en las primeras imágenes conocidas del pabellón nacional, entre ellas las acuarelas del marino inglés Emeric Essex Vidal, quien arribó al Río de la Plata en 1816. En particular, su obra El Fuerte de Buenos Aires visto desde la punta del muelle muestra la fortaleza coronada por una bandera celeste y blanca de tres franjas horizontales.[56]
El 24 de marzo de 1816 fue inaugurado el Congreso General Constituyente, instalado en la ciudad de San Miguel de Tucumán.[58] Después de proclamada la independencia el 9 de julio de 1816, el Congreso dictó, el 25 de julio de ese mismo año, la ley que creó la bandera menor, a propuesta de los diputados Juan José Paso y Esteban Agustín Gascón. La redacción de la norma correspondió al secretario José Mariano Serrano, quien especificó que la enseña debía ser de colores «celeste y blanco».[59]
El Redactor del Congreso Nacional da cuenta de la aprobación de esta ley en la sesión del 15, en los siguientes términos:[59]
Elevadas las Provincias Unidas al rango de una nación después de la declaración solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los ejércitos, buques y fortalezas, en clase de bandera menor, ínterin, decretada al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la bandera nacional mayor. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación
Tras el traslado del Congreso a la ciudad de Buenos Aires, el director supremo Juan Martín de Pueyrredón solicitó, mediante una nota fechada el 9 de enero de 1818, una aclaración sobre el uso de la bandera nacional. En la navegación de la época resultaba necesario distinguir visualmente a los buques de guerra de los mercantes, ya que sus características externas eran, por lo general, similares. Con ese propósito, se propuso incorporar un sol a la bandera destinada a los buques de guerra, manteniendo sin modificaciones la utilizada por los mercantes, dando origen a la distinción entre «bandera mayor» y «bandera menor».[60]
En una nota de la misma fecha, Pueyrredón solicitó además que se estableciera una diferencia entre la banda directorial y la utilizada por los generales y grandes oficiales de la Legión de Mérito de Chile, cuyo uso había sido autorizado por el Congreso el 9 de diciembre de 1817. Ello fue aprobado y se estableció que todas las personas que, por ordenanza, decreto o estatuto, estuvieran autorizadas a usar banda —incluidos los grandes oficiales de la mencionada Legión— debían llevarla «del modo ordinario y acostumbrado». Dispuso, asimismo, que la banda distintiva del director supremo se diferenciara claramente de las demás, reservándole de manera exclusiva los colores blanco y «azul», en la forma en que hasta entonces se había usado, con un sol bordado en oro sobre la parte que cruzaba el pecho.[61]
El 25 de febrero de 1818, el Congreso aprobó el dictamen presentado por el diputado Cayetano Rodríguez Chorroarín, según el cual «sirviendo para toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma acostumbrada, fuese distintivo peculiar de la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella».[60] Existe la tendencia a creer que ello constituyó una especie de ley fundamental en materia de los colores nacionales. Aunque no es el caso, ha servido a la confusión sobre los colores adoptados originalmente.[61]
La bandera nacional como símbolo unitario
[editar]En 1820 la crisis del Directorio terminó de detonar. El director supremo José Rondeau, quien se enfrentó con los artiguistas Estanislao López y Francisco Ramírez en la batalla de Cepeda, fue derrotado y presentó su renuncia. El Congreso rápidamente nombró a Juan Pedro Aguirre como interino el 1 de febrero, pero solo pudo ocupó el cargo 10 días, pues el 11 de febrero se disolvieron las autoridades nacionales y las provincias quedaron autónomas. Dicha situación se ratificó con el Tratado del Pilar del 23 de febrero, firmado entre los gobernadores de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires.[62]
Aunque el Partido Unitario surgió a partir de la década de 1820, terminando de consolidarse durante las sesiones del Congreso General de 1824, se puede considerar que sus antecedentes provienen de la tendencias centralistas del Directorio.[63] En consecuencia, retomaron la ideología e ideas que los caracterizaban, no empleando símbolos propios para reafirmar la indivisibilidad de la nación y sus provincias. En algunas de las que gobernaron y que mantenían sus simbología federal, los unitarios ordenaron su derogación y reemplazo por la enseña nacional.

Bandera entrerriana entre 1821 y 1833 (de facto 1824)Es el caso de Entre Ríos, que en 1821 celebró un congreso constituyente, que dotó a la provincia de constitución propia, pero además sancionó un decreto por el cual se admitió a la bandera nacional como única que podía enarbolarse en todo el territorio, aunque por motivos prácticos debía llevar el escudo provincial en el centro. En su discurso sobre el decreto, el diputado unitario Pedro José Agrelo arremetió contra el uso de enseñas provinciales, que consideraba no autorizadas por el gobierno central y propias de las luchas facciosas entre caudillos.[64]
[...] deseando el Congreso alejar por su parte en la provincia, todo cuanto ha introducido solamente el inmoderado espíritu de contradicción, y partido de caudillos particulares, con tan sensible y perjudicial trastorno de la opinión, y fomento de rivalidades sangrientas entre los pueblos y provincias de la unión; como asimismo teniendo presente, que ningún Estado particular de una federación tiene derecho para establecer, y multiplicar estas insignias, y que el pabellón nacional, compuesto de dos fajas azules horizontales á los cantos, y una blanca al medio en la misma forma, está sancionado y mandado poner en todas las plazas, puertos y buques de la Nación [...]
Divisas y colores del unitarismo
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Los colores más comúnmente usados por los unitarios eran el celeste —considerado el color natural de la bandera— y el verde, asociado con la esperanza.[65][66][67] El gobierno de Rosas conocía el significado político de esos colores, por lo que su uso en público podía resultar peligroso para quienes eran identificados como unitarios. En consecuencia, el verde adquirió mayor protagonismo al ser menos evidente. Sin embargo, con el tiempo también despertó las sospechas de las autoridades, hasta el punto de que soldados de la Confederación irrumpían en las viviendas de presuntos unitarios y destruían los objetos de ese color que encontraban.[68]
Uso de la bandera nacional por la Liga Unitaria y los emigrados unitarios
[editar]Referencias
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