Cuestión Militar
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Se conoce como Cuestión Militar (en portugués: Questão Militar) una sucesión de hechos ocurridos entre 1883 y 1887,[1] que involucró a oficiales del Ejército Brasileño y autoridades del gobierno imperial. Ese enfrentamiento entre militares y civiles agravó la crisis política y dio un nuevo ímpetu a la campaña republicana. Al igual que la abolición y la questão religiosa, la llamada "cuestión militar" contribuyó a la crisis del régimen imperial en Brasil, llevando a la proclamación de la República en 1889.[2]
Antecedentes
[editar]La guerra de la Triple Alianza fue determinante tanto para la consolidación del ejército brasileño como para la formación de una conciencia de corporación entre los militares.[1] Además, la permanencia por cinco años del ejército regular y de los cuerpos de voluntarios en las repúblicas del plata también contribuyó a difundir entre la tropa el ideario republicano.[3] Finalizado el conflicto, era natural que los oficiales del ejército tuvieran altas expectativas sobre el reconocimiento a sus sacrificios y sus conquistas durante la larga campaña. El gobierno imperial, por su lado, con recelo de que un grupo de excombatientes, armados e influenciados por sus superiores pudiera involucrarse en reclamos violentos contra el régimen, optó por una recepción discreta y tomó providencias para una rápida desmovilización y fragmentación de las unidades. En la visión de los oficiales, semejante actitud representaba un menosprecio al valor y a los méritos militares[3]
En el campo político, ya en 1883, un proyecto de ley presentado por el vizconde de Paranaguá que obligaba a los militares al pago de la contribución de montepío suscitó las primeras discrepancias entre los oficiales del ejército y la clase política. El teniente coronel Antônio de Sena Madureira (1836-1889) escribió artículos contundentes en el Jornal do Commercio criticando la propuesta que acabó por ser retirada.[4] El episodio fue el anuncio de conflictos aún más serios que en breve ocuparían las tribunas del parlamento brasileño.
Nuevo incidente
[editar]Al año siguiente (1884), Sena Madureira, que entonces ejercía el comando de la Escuela de Tiro de Campo Grande en Río de Janeiro, autorizó que los alumnos de la escuela organizaran una recepción, con manifestaciones de aprecio, al jangadeiro (en español: "barquero") Francisco José do Nascimento, abolicionista cearense que se hiciera famoso por su resistencia a embarcar esclavos que serían enviados desde Fortaleza a Río de Janeiro. El gesto de los alumnos y la autorización del director de la escuela manifestaban claramente la adhesión de los militares a la causa abolicionista, que en aquel momento ya se había convertido en un tema consensuado entre los militares.[5] Con la intención e imponer una sanción al oficial abolicionista, el entonces ministro de Guerra, senador Franco de Sá, ordenó que sea interpelado por el ayudante general del Ejército. Sena Madureira no acató la interpelación y alegó que solamente su superior directo, el comandante general de artillería Conde d'Eu) podía pedirle explicaciones sobre sus actividades como militar. En respuesta al acto de insubordinación, el ministerio impuso una reprensión al teniente coronel y lo transfirió para la Escuela de Tiro de Rio Pardo en la provincia de Río Grande del Sur.[6]
La prohibición de manifestaciones a través de la prensa
[editar]Con la finalidad de restringir las manifestaciones públicas de los militares, el sucesor de Franco de Sá en el ministerio de Guerra, senador Cândido de Oliveira, restableció la prohibición a los oficiales de trabar discusiones a través de la prensa sin autorización previa del ministerio.[6] Las prohibiciones impuestas a los militares para manifestarse en la prensa y los castigos para la no observancia de esa imposición se convirtieron en el foco de las tensiones entre los oficiales de ejército y las autoridades del gobierno central.
El caso del coronel Cunha Matos
[editar]En agosto de 1885, durante una inspección rutinaria en Piauí, el coronel Ernesto Augusto da Cunha Matos constató desvíos de suministros en la unidad comandada por el capitán Pedro José de Lima. [6] Ante las pruebas de malversación, el coronel Cunha Matos solicitó la apertura de una investigación para esclarecer los hechos y la destitución del capitán responsable. Este, sin embargo, tenía vínculos con el diputado por Piauí Simplício de Resende, quien desde la tribuna de la Cámara alegó que la conducta del coronel estaba motivada por razones políticas. Haciéndose valer de sus prerrogativas parlamentarias, Simplício de Resende fue más allá: hizo declaraciones injuriosas contra Cunha Matos y declaró públicamente que el coronel, cuando era prisionero de Solano Lopez en la guerra de la Triple Alianza, había llegado al extremo de abrir fuego contra sus compañeros brasileños.

La reacción de Cunha Matos se produjo a través de artículos publicados en la prensa. Sin embargo, el coronel no se limitó a defender su propio honor, sino que criticó directamente al ministro de Guerra, Alfredo Chaves, que era un civil. Inmediatamente, el ministro castigó al oficial con una amonestación en el orden del día y 48 horas de detención.[7]
Aunque esta reacción de la autoridad competente estaba plenamente respaldada por los avisos ministeriales de 1859, 1878, 1882 y 1885,[3] la sanción tuvo una gran repercusión entre los militares y en el ámbito político. El mariscal vizconde de Pelotas, que además de oficial del Ejército ocupaba uno de los escaños vitalicios del Senado, asumió la defensa de su compañero de armas en la Cámara Alta. En sus declaraciones, criticó vehementemente la actitud de Alfredo Chaves y argumentó que la sanción representaba una grave ofensa al «honor del uniforme». En el fragor de los debates, no tuvo ningún reparo en afirmar que la reparación del honor militar ofendido era un derecho que estaba por encima de las propias leyes del país.[2]
Mientras tanto, Júlio de Castilhos se había convertido en líder del Partido Republicano Riograndense,[8] y se había hecho amigo del teniente coronel Sena Madureira, quien ya en otras ocasiones había polemizado con políticos de la corte e incluso había sido trasladado a Rio Grande do Sul como castigo por sus críticas al ministro de Guerra. En agosto de 1886, Sena Madureira vuelve a manifestarse públicamente, esta vez escribiendo un artículo en el periódico de Castilhos, A Federação, en el que relacionaba el caso Cunha Matos con lo que le había ocurrido a él mismo en 1884. Madureira argumentaba que ambos fueron sancionados por avisos ministeriales que entraban en conflicto con la Constitución del Imperio, que garantizaba a todos los ciudadanos la libertad de expresión. Como consecuencia de esta nueva publicación, el teniente coronel fue amonestado y destituido de su cargo de mando. [9]

Júlio de Castilhos sale en defensa de su aliado y escribe críticas mordaces contra el gobierno imperial, además de poner en duda la propia legitimidad del castigo impuesto, ya que, en sus palabras, el acto ministerial «ofende, en la persona de un jefe eminente, el justo orgullo y el honor del ejército».[6]
Mientras tanto, los compañeros de Sena Madureira acuartelados en Porto Alegre ya se movilizaban para llevar a cabo un acto de reparación. [3] Solicitaron al mariscal Deodoro da Fonseca —que en aquel momento acumulaba las funciones de comandante de armas y vicepresidente de la provincia de Rio Grande do Sul— permiso para celebrar una reunión en solidaridad con el teniente-El coronel Deodoro da Fonseca no solo autorizó el acto, sino que también dejó claro que la movilización contaba con su apoyo personal.
Al tomar la movilización en el cuartel proporciones inesperadas, el presidente del consejo, Barón de Cotegipe, envió un telegrama al mariscal preguntándole si había tenido conocimiento de la reunión y si la había autorizado. Este no solo confirmó su autorización, sino que respondió que el resentimiento de los oficiales era justificado, teniendo en cuenta el trato dispensado recientemente a los militares.[6]
La adhesión de la Escuela de Praia Vermelha
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La sucesión de acontecimientos relacionados con Sena Madureira, Cunha Matos y la polémica difundida por la prensa culminó con la manifestación de los alumnos de la Escuela Militar de Praia Vermelha, en Río de Janeiro. El 10 de octubre de 1886, bajo el liderazgo de Benjamim Constant, los oficiales y cadetes presentes aprobaron una moción de apoyo al movimiento de Río Grande del Sur, en la que se declaraba que su principal objetivo era salvaguardar los derechos constitucionales de los militares. Acto seguido, guarniciones repartidas por todo el país enviaron telegramas de apoyo a los líderes del movimiento.
Por su parte, Cotegipe se esforzaba por evitar que el descontento de los militares se convirtiera en una crisis institucional. Como gesto de buena voluntad, accedió a someter al Consejo Supremo Militar una de las principales reivindicaciones de los oficiales descontentos, a saber, que las circulares ministeriales que prohibían las manifestaciones públicas de los militares eran inconstitucionales. A este respecto, el Consejo se pronunció a favor de la demanda de los oficiales. Decidió que los militares, al igual que cualquier otro ciudadano brasileño, tenían garantizada la libertad de expresión, con la única excepción de las cuestiones pertinentes al servicio "entre militares", que se considerarían contrarias a la disciplina militar si se discutieran públicamente. Ahora bien, tal doctrina confinaba los valores de la disciplina y la jerarquía a los muros de los cuarteles y estimulaba peligrosamente la desobediencia a la autoridad civil.[3]
Tras la decisión del Consejo, Cotegipe llegó a creer que los ánimos se calmarían e intentó convencer a Deodoro de que restableciera la disciplina entre las tropas bajo su mando. [10] Sin embargo, aunque esa decisión satisfacía las expectativas de los militares en cuanto a la libertad de expresarse a través de la prensa, el fallo del tribunal no anulaba las sanciones ya impuestas a Cunha Matos y Sena Madureira. Convencido por sus compañeros de que la solución definitiva al conflicto dependía de una concesión más por parte del gabinete, Deodoro reiteró a Cotegipe que las protestas en el cuartel solo terminarían cuando el ministro de Guerra aceptara limpiar los expedientes de servicio de los oficiales que habían sido sancionados.

Al ver frustrados sus intentos de persuasión, Cotegipe ordenó, el 5 de noviembre de 1886, que Deodoro fuera apartado de sus funciones en la provincia de Río Grande del Sur y trasladado a la ciudad de Río de Janeiro para reasumir su cargo en el cuartel general. [10] Con el fin de acompañar a Deodoro en su viaje a la corte, Sena Madureira renunció al cargo de director de la escuela de tiro. La partida de ambos tuvo lugar a finales de diciembre y estuvo rodeada de una efusiva ceremonia de despedida organizada por los oficiales y soldados destinados en Porto Alegre.
En aquel momento, el hermano de Deodoro, Severiano da Fonseca, dirigía la Escuela Militar. Como se sospechaba que los cadetes de la escuela estaban organizando una recepción festiva para el general con motivo de su llegada a Río de Janeiro, se ordenó expresamente a Severiano que impidiera cualquier tipo de organización o manifestación en ese sentido. A pesar de ello, el 26 de enero de 1887, Deodoro y Madureira fueron recibidos y ovacionados como héroes por los cadetes de la Escuela Militar, y Severiano fue destituido poco después. La toma de posesión del cargo de director, que tuvo lugar el 1 de febrero, estuvo rodeada una vez más de manifestaciones y homenajes, esta vez al general Severiano da Fonseca.[10]
Al día siguiente, doscientos oficiales del ejército y de la armada se reunieron en el Teatro Recreio Dramático bajo el liderazgo de Deodoro da Fonseca. La asamblea aprobó una nota en la que manifestaban su vehemente repudio a la actitud del Gobierno de no revisar las sanciones aplicadas antes de la decisión del Consejo, del 8 de octubre de 1886, y de la resolución imperial que reconocía el contenido de dicha decisión, emitida el 3 de noviembre de 1886. Además de aprobar este texto, eligieron a Deodoro como su representante ante las autoridades gubernamentales para negociar una salida a la crisis con los militares.
En el desempeño de esa tarea, Deodoro da Fonseca escribió dos cartas a Pedro II, pero ninguna de ellas obtuvo respuesta, probablemente porque el estado de salud del emperador se había agravado en ese periodo. Se optó entonces por un documento abierto dirigido al Parlamento en el que se solicitaba la mediación del Legislativo. A petición del líder liberal Sousa Dantas, Rui Barbosa redactó el manifiesto,[11] que se publicó en el periódico “”O Paiz“” del 14 de mayo de 1887, suscrito por Deodoro da Fonseca y el vizconde de Pelotas. [12] El manifiesto, que recogía las quejas de los militares, especialmente en lo relativo a la resistencia del Ministerio de Guerra a proceder a la anulación inmediata de las sanciones por indisciplina, fue debatido en el Senado. El presidente del Consejo insistió en que sería inadmisible tomar cualquier decisión bajo la presión manifiesta del ejército, pero la mayoría de los senadores consideraba que la gravedad de las circunstancias exigía la transigencia del Gobierno. El senador y general Gaspar da Silveira Martins, del Partido Liberal, presentó una moción en la que aconsejaba al gabinete que anulara sin demora las sanciones impuestas a los militares. Tras someterse a deliberación, la moción de Silveira Martins fue aprobada. Al verse aislado, Cotegipe no tuvo más remedio que aceptar la sugerencia de los senadores y ordenar la anulación inmediata de las sanciones.
El Club Militar
[editar]Algunos de los oficiales que estuvieron directamente involucrados en la cuestión militar comprendieron que necesitaban una organización a nivel nacional. Deodoro, Sena Madureira y Benjamín Constant se dedicaron entonces a la creación, en la corte y en las principales guarniciones del país, de grupos o clubes militares, en los que se pudieran debatir los intereses de las fuerzas armadas y coordinar los esfuerzos de su actuación política. [13] La idea de fundar grupos por todo el territorio nacional pronto se reveló inviable, lo que llevó a los proponentes a dar prioridad a la creación de un grupo en la corte de Río de Janeiro. Así, el 26 de junio de 1887 se inauguró el Club Militar. En los estatutos se establecían como objetivos: estrechar los lazos de unión y solidaridad entre los oficiales del Ejército y de la Armada; defender los intereses de sus asociados y luchar por medidas que garantizaran sus derechos; e incentivar manifestaciones cívicas y patrióticas y debatir cuestiones que pudieran atentar contra el honor nacional y la dignidad de los militares.[14]
Nada más tomar posesión de su cargo, Deodoro fue elegido presidente del Club Militar y su nombre fue propuesto para presentarse a las próximas elecciones al Senado como candidato de los militares. Deodoro no llegó a ser elegido, pero los votos que obtuvo en Río de Janeiro, principal bastión esclavista del Imperio, ya dejaban entrever el peso político que había alcanzado el nombre del general. En octubre de 1887, el club dio una muestra significativa de su postura antiesclavista al enviar a la princesa regente Isabel una carta en la que le pedía que los soldados ya no fueran empleados en la captura de esclavos fugitivos. El documento decía, en tono elocuente, que la libertad era un valor supremo y que el uso de destacamentos en la persecución de esclavos era incompatible con la noble misión del ejército y con la propia dignidad del Imperio. [15]
Deodoro y la proclamación de la República
[editar]Mientras la insatisfacción militar crecía, ganaba fuerza entre la tropa la propaganda republicana. Finalmente, el 11 de noviembre de 1889, en medio de varias crisis, personalidades civiles y militares entre las que se encontraban Rui Barbosa, Benjamin Constant, Aristides Lobo y Quintino Bocaiúva, intentaron convencer a Deodoro - figura conservadora y de prestígio - a liderar el movimiento contra la monarquía. Aunque al principio se mostró reacio, entre otras razones por ser amigo del emperador, Deodoro acabó aceptando, al menos, derrocar al Vizconde de Ouro Preto, jefe del Gabinete. De este modo, al asumir el mando de las tropas, en las primeras horas del día 15 de noviembre, Deodoro se dirigió al Ministerio de Guerra, donde se reunían los líderes monárquicos. Todos fueron destituidos y se proclamó la República.
Referencias
[editar]- 1 2 Nascimento, Carla Silva do (2009). «A “Questão Militar”: indisciplina e crise política em meio à crise hegemônica imperial (1868-1889)». Militares e Política (en portugués de Brasil) (4). ISSN 1982-6834. Consultado el 24 de enero de 2023.
- 1 2 Viana, Oliveira (2004). O ocaso do Império (en portugués de Brasil). Consultado el 24 de enero de 2023.
- 1 2 3 4 5 Oliveira Lima, Manoel de (1927). O imperio brazileiro, 1822-1889 (en portugués de Brasil). Consultado el 24 de enero de 2023.
- ↑ «O Exército e a República». Exército Brasileiro (en portugués de Brasil). Consultado el 27 de enero de 2023.
- ↑ Goyena Soares, Rodrigo (2020). «Os militares e os usos políticos do abolicionismo». Anos 90 (en portugués de Brasil): 1-15. ISSN 1983-201X. doi:10.22456/1983-201x.85495. Consultado el 9 de febrero de 2023.
- 1 2 3 4 5 Passarinho, J. (1989). «Os militares e a República». Revista de informação legislativa (en portugués de Brasil) (Senado Federal) 26 (104): 5-20. Consultado el 25 de enero de 2023.
- ↑ Ribeiro, Filipe Nicoletti (27 de enero de 2023). «Soldados da política: embates partidários e relações institucionais no contexto da questão militar (década de 1880)». Revista de História (en portugués de Brasil) (182): 1-32. ISSN 2316-9141. doi:10.11606/issn.2316-9141.rh.2023.195687. Consultado el 3 de febrero de 2023.
- ↑ Abreu, Alzira Alves de. «Partido Republicano Río-Grandense (PRR)». FGV-CPDOC - Centro de Investigación y Documentación de Historia Contemporánea de Brasil (en portugués de Brasil). Consultado el 6 de febrero de 2023.
- ↑ Lemos, Renato. «Entrada «FONSECA, Deodoro da».» (PDF). FGV CPDOC (en portugués de Brasil). Consultado el 26 de enero de 2023.
- 1 2 3 Schulz, John (1994). El Ejército en la política: orígenes de la intervención militar, 1850-1894. São Paulo: EdUSP. pp. 95-112. ISBN 9788531401886.
- ↑ Magalhães Júnior, Raimundo (1957). Deodoro, la espada contra el Imperio.. Companhia Editora Nacional. OCLC 503961.
- ↑ Fertig, A. (2017). «Militares en la política: El vizconde de Pelotas y la cuestión militar en los últimos años del Imperio de Brasil.» (PDF). Estudios Históricos. Año IX. Consultado el 03-02-2023.
- ↑ Lemos, Renato. «CONSTANT, Benjamim.» (PDF). Diccionario Histórico-Biográfico de la Primera República. Consultado el 23-02-17.
- ↑ VVAA=. «CLUBE MILITAR». CPDOC - Centro de Pesquisa e Documentação de História Contemporânea do Brasil (en portugués de Brasil). Consultado el 17 de febrero de 2023.
- ↑ Correia, Leoncio (1939). La verdad histórica sobre el 15 de noviembre.. Río de Janeiro: Impr. Nacional. p. 233.
Enlaces externos
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