Esclavitud (BDSM)

En el BDSM, la relación amo(a)/esclavo(a) o esclavitud se refiere a una relación en la que un individuo sirve a otro en una relación estructurada de intercambio de autoridad consensuado. A diferencia de las estructuras de dominación/sumisión que se encuentran en el BDSM, en las que el amor suele ser el valor central, el servicio y la obediencia suelen ser los valores centrales en las estructuras de esclavitud sexual.[1] Los participantes pueden ser de cualquier género u orientación sexual. La relación utiliza el término «esclavo» o «esclava» en referencia a la asociación del término con los derechos de propiedad de un amo sobre el cuerpo de su esclavo, como propiedad o bien mueble. Los términos usados para referirse a amos y esclavos pueden depender del país o región o, en ocasiones, de si se identifican como seguidores de la subcultura del cuero o del camino BDSM, o simplemente de su preferencia personal.[1] : 27–30
La esclavitud sexual en un contexto BDSM es tanto una fantasía sexual como un juego de rol sexual.[2] El amo o la ama puede ser cualquier persona o grupo, aunque la mayoría de estas relaciones suelen involucrar una persona dominante (o una pareja comprometida dominante) y uno o más esclavos o esclavas. Esclavos, amos y otras personas involucradas en la relación pueden ser de cualquier género, identidad u orientación sexual.[3]
La relación entre amos y esclavos (o dueños/propiedad) es consensual, sin la fuerza legal de la esclavitud no consensual histórica o moderna, que está prohibida por las leyes de la mayoría de los países.
Terminología
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La terminología para referrirse a las prácticas y participantes en la esclavitud en el contexto BDSM varían dependiendo del idioma o región. No obstante, en general, se prefiere el término «esclavo/a» en lugar de «esclavo/a sexual» para hacer énfasis en que el sexo no es un componente necesario de la esclavitud consensuada. En el BDSM, un esclavo/a es un tipo específico de sumiso/a. No todos los sumisos son esclavos/as, aunque lo contrario no es necesariamente cierto, pues normalmente se considera sumisos a todos los esclavos/as en la relación. Sin embargo, algunas personas que se autodenominan «esclavos/as» pueden ser sumisos/as solamente en un contexto o actividad sexual, mientras que otros pueden también serlo en otros aspectos de la relación, o incluso en todos, por lo que se puede llamar «esclavos/as sexuales» a los primeros y simplemente «esclavos/as» a los últimos.
Esclavos y esclavas
[editar]Si bien las personas ajenas a la comunidad BDSM ven la relación entre amos(as) y esclavos(as) como puramente una forma de esclavitud sexual consensuada, la comunidad BDSM la ve principalmente como una estructura de autoridad. En una dinámica amo/esclavo, los esclavos o esclavas son un tipo específico de sumisos que ponen el poder de toma de decisiones completamente en las manos de su amo o ama. Debido a que esta relación se define por quién tiene el poder más que a actos específicos, la pareja no necesita participar en actividades sexuales o kinky para mantenerla, y es incluso posible que su vida sexual sea completamente convencional. Más aún, ser esclavo/a tiene que ver estrictamente con la obediencia, y no significa automáticamente que la persona disfrute el dolor físico (masoquismo) o que sea siempre la que recibe los actos físicos (es decir, que sea pasiva).[4]
Mientras que algunos participantes consideran la relación como un juego de rol sexual, otros entran en la relación basándose en un estilo de vida sumiso, a largo plazo y con un alto compromiso.
Símbolos y rituales
[editar]Diversas formas de simbolismo pueden usarse a veces para reafirmar la relación de esclavitud. Formas comunes incluyen llevar el collar del amo, estar inscrito en un registro de esclavos, adoptar (a veces legalmente) un nombre elegido por el amo, o participar en una declaración pública o ceremonia ritualizada de algún tipo.
Algunas personas redactan un contrato de esclavitud que define la relación en minucioso detalle. Tales contratos también pueden incluir asuntos domésticos (como la limpieza o tareas del hogar) y asuntos relacionados con las relaciones interpersonales (p. ej., asuntos sobre el respeto, el lenguaje, etc.), además de los acuerdos sexuales. Por lo general, estipulan que el Amo o Ama tiene autoridad exclusiva en todo lo relacionado con el cuerpo y el comportamiento del esclavo o esclava, incluyendo su ropa interior y otras prendas, las relaciones sociales fuera del acuerdo, etc. Si bien tales contratos no son legalmente vinculantes como ocurre con los contratos legales, pueden ser útiles para definir por escrito los límites del acuerdo entre los firmantes y para documentar la naturaleza consensuada de las relaciones que definen entre ellos.[5]
En algunos rituales tradicionales, tras firmar un contrato de esclavitud, el compromiso con la relación se celebra mediante una ceremonia de colocación de collar, que puede ser sencilla o elaborada, y que a menudo es presenciada por amigos invitados. El esclavo o esclava se pone entonces un collar para declarar públicamente su sometimiento y la propiedad del amo. Si bien los collares son la opción más común, también puede tratarse de una pulsera u otra joya que simbolice la condición de esclavo. Por lo general, este collar no se quita nunca salvo por razones prácticas tales como por motivos médicos o de seguridad, a menos que la relación se disuelva; sin embargo, a veces se permite al esclavo o esclava llevar un collar y objeto más discreto (o menos llamativo) fuera del hogar, por ejemplo, durante el trabajo o en situaciones sociales con personas que de otro modo podrían sentirse incómodas. También es posible que se ponga llave a los collares mediante diversos medios, como candados, cerraduras de combinación, etc., para enfatizar aún más la propiedad y el control que ejerce el Amo o la Ama sobre el esclavo/sumiso.
Entrenamiento de esclavos
[editar]El entrenamiento de esclavos es una práctica BDSM que generalmente implica un intercambio de poder consensuado entre dos personas que asumen los roles de Amo o Ama y sumiso. El objetivo es modificar el comportamiento del sumiso o sumisa de una manera que resulte agradable al Amo o Ama; por ejemplo, entrenarlo para que siga un conjunto de reglas u órdenes establecidas por este.
Algunos amos/amas adoptan un enfoque holístico para el mantenimiento y el desarrollo a largo plazo de su esclavo, utilizando modelos como la jerarquía de necesidades de Maslow.
Naturaleza de la relación
[editar]La esclavitud sexual es un intercambio consensuado de poder entre la persona sumisa y la dominante, si bien qué tanto se ceda la discreción puede ser limitado y puede cancelarse en cualquier momento.
Los tipos de actividades que se espera que realice el esclavo o esclava suelen definirse de antemano y, a veces, se detallan en contratos de esclavitud, documentos con implicaciones y valor social, pero sin valor legal real, que describen los deseos, límites y expectativas de ambas partes. A menudo se espera que el esclavo participe en actos sexuales, aunque también se negocian claramente muchas dinámicas relacionadas con la relación, como la vestimenta, la dieta, restricciones en el habla, asuntos domésticos y horarios, si bien los detalles pueden quedar a criterio del amo o la ama. Normalmente se establecen expectativas claras sobre si la pareja será monógama o poliamorosa, y si habrá permiso o expectativa de interacción sexual con otras personas. Por lo demás, se puede esperar que un esclavo o esclava sexual lleve a cabo muchas de las mismas funciones que se esperan de un esclavo/sumiso, tales como usar ropa muy reveladora, ser compartido/a con otros, usar un collar o correa de esclavo, participar en actividades sadomasoquistas o de bondage.[6]
Las «relaciones» de esclavitud suelen ser a largo plazo, comparables en duración a las relaciones convencionales, mientras que las «relaciones» dominante/sumiso pueden tener también la misma duración o ser más cortas, incluso durar solo lo que dura una escena, por ejemplo, lo que puede variar desde unos minutos hasta horas. Dependiendo de su contrato y de si el esclavo/a está dispuesto a no ser monógamo, es posible que el esclavo/a sea intercambiado por su amo/ama, intercambio que es a menudo facilitado por eventos en clubes sexuales, anuncios personales en revistas de interés de BDSM o redes sociales en internet como FetLife.[7] Comúnmente, también se dice que un esclavo ha sido «collarizado» (o alguna expresión similar) si la relación se ha vuelto lo suficientemente seria como para que el esclavo/a se haya ganado su collar a los ojos de su amo o ama. Si bien no todos los esclavos/as usan un collar físico, es posible que usen otras joyas como símbolo de su dedicación y servidumbre a su amo/ama. Estas se conocen comúnmente como «collares de día» dentro de la comunidad.
Se espera que los esclavos/as que hayan cumplido con la duración del tiempo de servicio acordado en el contrato sean libertos, a menos que se negocie una nueva duración del servicio. En una relación consensual amo/esclavo o dominante/sumiso, los esclavos o amos pueden cancelar su consentimiento en cualquier momento, anulando efectivamente la relación de esclavitud.[8]
En una dinámica de «Intercambio Total de Poder», el amo o ama puede controlar la totalidad de los aspectos de la vida del esclavo/a y dar órdenes que este debe acatar, incluso fuera del juego de pareja (es decir, en la vida cotidiana), en tanto la dinámica esté vigente. En una dinámica de «uso libre», el amo o ama puede iniciar la actividad sexual con el esclavo o esclava en cualquier momento y lugar que lo desee, por lo que el esclavo o esclava debe estar dispuesto a ello todo el tiempo. Estas dinámicas suelen coincidir con acuerdos 24/7, donde éstas continúan, sin pausas ni interrupciones, hasta nuevo aviso.
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- 1 2 Rubel, 2015.
- ↑ Addington, Deborah (1993), Fantasy Made Flesh: The Essential Guide to Erotic Roleplay (1st edición), Greenery Press, ISBN 978-1-890159-47-4.
- ↑ Snitow, Ann Barr; Stansell, Christine; Thompson, Sharon (1983), Powers of desire : the politics of sexuality, New feminist library, Monthly Review Press, ISBN 978-0-85345-610-0.
- ↑ Guy Baldwin (2002). SlaveCraft: Roadmaps for Erotic Servitude – Principles, Skills and Tools. Daedelus Publishing Co. pp. 57–62. ISBN 1-881943-14-3.
- ↑ «A Pup Bill of Rights». Sirius Pup. Consultado el 20 de octubre de 2017.
- ↑ slave, Grateful; Baldwin, Guy; Bean, Joseph W (2002), SlaveCraft : roadmaps for consensual erotic servitude : principles, skills, and tools, Daedalus Pub. Co, ISBN 978-1-881943-14-3, OCLC 50758803.
- ↑ Network, Collars (1995), Collars, Collars, OCLC 426261923.
- ↑ Rinella, Jack; Bean, Joseph W (2002), The compleat slave : creating and living an erotic dominant/submissive relationship, Daedalus Pub. Co, ISBN 978-1-881943-13-6, OCLC 51740137.
Fuentes
[editar]- Rubel, Robert J. (2015). Master/slave Mastery: Updated handbook of concepts, approaches, and practices. Red Eight-Ball Press. ISBN 978-0986352119.
Bibliografía
[editar]- Christina Abernathy (2007). Erotic Slavehood: A Miss Abernathy Omnibus. Greenery Press. ISBN 1-890159-71-9.
- Jack Rinella (2005). Becoming a slave. Rinella Editorial Services. ISBN 0-940267-20-9.
- Jack Rinella (2002). The Compleat Slave: Creating and Living an Erotic Dominant/Submissive Lifestyle. Daedelus publishing Co. ISBN 1-881943-13-5.
Enlaces externos
[editar]- Esta obra contiene una traducción parcial derivada de «Master/slave (BDSM)» de Wikipedia en inglés, concretamente de esta versión del 5 de noviembre de 2025, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.