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Antón Chéjov

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Antón Chéjov
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Retrato de Chéjov por Ósip Braz (1898).
Información personal
Nombre completo Antón Pávlovich Chéjov
Nombre nativo Анто́н Па́влович Че́хов
Nacimiento 29 de enero de 1860
Taganrog, Gobernación de Yekaterinoslav (Imperio ruso)
Fallecimiento 15 de julio de 1904
(44 años)
Badenweiler (Imperio alemán)
Causa de muerte Tuberculosis Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Cementerio Novodévichi
Nacionalidad Rusa
Familia
Padres Pável Chéjov Ver y modificar los datos en Wikidata
Yevguéniya Chéjova Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge Olga Leonárdovna Knipper (1901-1904) Ver y modificar los datos en Wikidata
Pareja Dunya Efros Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Información profesional
Ocupación Escritor, médico
Movimiento Realismo
Seudónimo Брат моего брата, Человек без селизёнки y Антоша Чехонте Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Realismo literario y póvest Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
Distinciones
  • Caballero de tercera clase de la Orden de San Estanislao
  • Ciudadano honorario del Imperio ruso
  • Medal for works on the first general census
  • Premio Pushkin (1888) Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma
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Antón Pávlovich Chéjov (en ruso: Анто́н Па́влович Че́хов, romanización Anton Pavlović Ćehov; Taganrog, Gobernación de Yekaterinoslav, Imperio ruso, 17 de enerojul./ 29 de enero de 1860greg.-Badenweiler, Imperio alemán, 2 de juliojul./ 15 de julio de 1904greg.) fue un cuentista, dramaturgo y médico ruso. Encuadrado en las corrientes literarias del realismo y el naturalismo, fue un maestro del relato corto, y es considerado uno de los más importantes autores del género en la historia de la literatura.[1]

Como dramaturgo, Chéjov se encontraba en el naturalismo, aunque contaba con ciertos toques del simbolismo. Sus piezas teatrales más conocidas son La gaviota (1896), Tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904). En ellas Chéjov ideó una nueva técnica dramática que él llamó «de acción indirecta», fundada en la insistencia en los detalles de caracterización e interacción entre los personajes más que el argumento o la acción directa, de forma que en sus obras muchos acontecimientos dramáticos importantes tienen lugar fuera de la escena y lo que se deja sin decir muchas veces es más importante que lo que los personajes dicen y expresan realmente.[2][3] La mala acogida que tuvo su obra La gaviota en el año 1896 en el teatro Aleksandrinski de San Petersburgo casi lo desilusionó del teatro, pero esta misma obra obtuvo su reconocimiento dos años después, en 1898, gracias a la interpretación del Teatro del Arte de Moscú, dirigido por el director teatral Konstantín Stanislavski, quien repitió el éxito para el autor con Tío Vania, Las tres hermanas y El jardín de los cerezos.

Al principio, Chéjov escribía simplemente por razones económicas, pero su ambición artística fue creciendo al introducir innovaciones que influyeron poderosamente en la evolución del relato corto.[4] Su originalidad consiste en el uso de la técnica del monólogo —adoptada más tarde por James Joyce y otros escritores del modernismo anglosajón— y por el rechazo de la finalidad moral presente en la estructura de las obras tradicionales.[5] No le preocupaban las dificultades que esto último planteaba al lector, porque consideraba que el papel del artista es realizar preguntas, no responderlas.[6] Chéjov compaginó su carrera literaria con la medicina; en una de sus cartas, escribió al respecto: «La medicina es mi esposa legal; la literatura, solo mi amante».[7][8]

Según el escritor estadounidense E. L. Doctorow, Chéjov posee la voz más natural de la ficción: «Sus cuentos parecen esparcirse sobre la página sin arte, sin ninguna intención estética detrás de ellos. Y así uno ve la vida a través de sus frases».[9]

Biografía

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Primeros años

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Chéjov nació en Taganrog, el puerto principal del mar de Azov. Su abuelo, Yegor Mijáilovich Chéjov, fue un antiguo y muy digno siervo o muzhik que ahorró céntimo a céntimo 875 rublos, la cantidad necesaria para poder comprar su libertad y la de sus cuatro hijos en 1841. Su padre, Pável Yegórovich Chéjov, director del coro de la parroquia y devoto cristiano ortodoxo, pero violento y demasiado entregado al alcohol, impartió a sus seis hijos, de los cuales Antón era el tercero, una disciplina férrea, que a veces adquiría rasgos despóticos, obligándolos a asistir al coro, a trabajar en el negocio familiar y a estudiar simultáneamente. Ese fue uno de los motivos por los que Chéjov siempre fue un amante de la libertad y de la independencia.[10] La madre de Chéjov, Yevguéniya Yákovlevna, cuyo apellido de soltera era Morózova, era una gran cuentacuentos,[11] y entretenía a sus hijos con historias de sus viajes junto a su padre, un comerciante de telas, por toda Rusia.

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Chéjov en 1897 en Mélijovo.

El padre de Chéjov empezó a padecer serias estrecheces económicas en 1875, su negocio quebró y se vio forzado a huir a Moscú para evitar la cárcel. Hasta que no concluyó el bachillerato en 1879, Antón no pudo reunirse allí con su familia; comenzó a estudiar Medicina en la Universidad de Moscú y, para ayudar en casa y sufragar también sus estudios pane lucrando, Chéjov empezó a escribir relatos humorísticos cortos y caricaturas de la vida en Rusia bajo el pseudónimo de «Antosha Chejonté», sin demasiada veneración por el pueblo ruso o las austeras ideas tolstoianas; por eso escribió: «Algo me dice que hay más amor a la humanidad en la energía eléctrica y la máquina de vapor que en la castidad y la negativa a comer carne». No pretendía aportar un mensaje nuevo o «encantar» afectadamente, y con ese fresco descaro y falta de prejuicios fue desarrollando un género que llegará a dominar como pocos, constituyéndose en uno de los referentes del mismo de toda la literatura universal, junto con Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Jorge Luis Borges y Leopoldo Alas. Los publicaba bajo mil pseudónimos y a lo largo de toda su vida, de suerte que todavía desconocemos cuántas historias escribió Chéjov en total, aunque sí se sabe que ganó con rapidez fama de buen cronista de la vida rusa. Carta a un vecino erudito fue el primero, y el último La novia. Frente al humor y brevedad de los primeros, los últimos son largos, tristes y melancólicos. Ninguna palabra sobra en ellos.[12] Esta economía de elementos es conocida en la técnica del relato corto como arma de Chéjov.

Carrera

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Chéjov se hizo médico en 1884 y ejerció sucesivamente en los pueblos de Voskresensk, Zvenígorod y Bákino (gobernación de Tula), pero siguió escribiendo para diferentes semanarios. En 1885, comenzó a colaborar con la Peterbúrgskaya Gazeta con artículos más elaborados que los que había redactado hasta entonces. En diciembre de ese mismo año, fue invitado a colaborar en uno de los periódicos más respetados de San Petersburgo, el Nóvoye Vremia (Tiempo Nuevo). En 1886, Chéjov se había convertido ya en un escritor de renombre. Ese mismo año publicó su primer libro de relatos, Cuentos de Melpómene. Al año siguiente estrenó su drama Ivánov y ganó el Premio Pushkin gracias a la colección de relatos cortos Al anochecer; su nueva colección, La estepa (1888), fue igualmente bien acogida.

En 1887, a causa de los primeros síntomas de la tuberculosis que acabaría con su vida, Chéjov viajó hasta Ucrania. A su regreso se reestrenó en Moscú su obra La gaviota; la obra había sido un fracaso un año antes en el (imperial) Teatro Aleksandrinski de San Petersburgo y el resonante éxito que cosechó fue debido en gran medida a la compañía del Teatro de Arte de Moscú que, dirigida por el genial actor y director de escena Konstantín Stanislavski, se había visto en la necesidad, para extraer toda la significación contenida en el texto creado por Chéjov, de crear un método interpretativo radicalmente nuevo que rompía con el tono declamatorio del teatro anterior y establecía los nuevos principios de subtexto y cuarta pared para expresar de manera adecuada las tribulaciones interiores y los sentimientos íntimos que caracterizaban a los personajes del drama psicológico y simbolista de Chéjov.

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Chéjov en 1900.

Antón Pávlovich escribió tres obras más para esta compañía: Tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904), todas ellas grandes éxitos, y durante sus ensayos conoció a una actriz de la compañía, Olga Knipper, que será su esposa a partir de 1901. En el ínterin, sin embargo, y deshecho por el fallecimiento de su hermano Nikolái, había conseguido autorización para la experiencia más importante de su vida, el viaje en 1890 a las kátorgas de la isla de Sajalín,[13][14] la más oriental del Imperio ruso, en apariencia con libertad, aunque las autoridades procuraron limitar hábil y discretamente el campo de sus investigaciones. Se documentó muchísimo antes de su «viaje al infierno», como el propio escritor definió, al siniestro destino reservado a miles de condenados. Aquel interminable viaje, equivalente a menudo a una expedición polar cuya ida duraba ochenta y dos días, cuando aún no existía el ferrocarril transiberiano y debía hacerse en coches de caballos, vapores y precarios carruajes, y su regreso a Moscú por el trayecto más largo a través del océano Índico y Ceilán (que acaso Chéjov eligió para curarse de recientes horrores los ojos y el alma) perjudicó considerablemente su salud cuando ya se hallaba afectada por la tisis y, en cambio, le proporcionó la certidumbre que necesitaba para afirmarse plenamente en sus convicciones. No se dejó engañar por los guías: la cárcel, en la brillante sociedad rusa de la época, no era una necesidad lamentable y lamentada como pretendían los altos funcionarios satisfechos, sino la consecuencia lógica de un régimen de despotismo y el fundamento de un orden despiadado. El libro que escribió sobre su experiencia en la isla del penal, La isla de Sajalín, es probablemente la obra que más trabajo le dio y tardaría casi cinco años en publicarlo, en 1895.

Fuera de esta faceta como autor teatral, Chéjov continuaba destacando como autor de relatos, creando unos personajes atribulados por sus propios sentimientos, que constituyen una de las más acertadas descripciones del abanico de variopintas personas de la Rusia zarista de finales del siglo XIX y principios del XX. Entre ellos cabe destacar el relato Los campesinos, de 1897, por su realista descripción de los personajes de la dura vida rural rusa; el inquietante La sala número seis, de 1892, y el apasionado La dama del perrito, publicado en 1899, que surgió como contraposición a Anna Karénina, de Tolstói, ya que el propio autor afirmó que no deseaba «mostrar una convención social, sino mostrar a unos seres humanos que aman, lloran, piensan y ríen. No podía censurarlos por un acto de amor». También quería con sus escritos hacer una crítica social de la clase alta y para ello usó personajes y frases incisivas que hacían a sus lectores reflexionar sobre la sociedad en que vivían. Por ejemplo, su relato corto Boba (o Cobarde, Размазня en ruso,[15] A Nincompoop en inglés) culmina con la frase «qué fácil es derrotar al débil en este mundo».[16] Con ello demostraba que solo las personas poderosas son libres para controlar el destino de quienes dependen de ellos para sobrevivir. Al respecto de los personajes de Chéjov, Léon Thoorens afirma:

Sus análisis psicológicos se reducen siempre al mismo lema: la desgracia de los seres humanos es consecuencia de su cobardía ante ellos mismos. Cada existencia está fundamentada en la intimidad, y si algunas veces conserva su secreto es signo de grandeza y heroísmo, pero casi siempre esa intimidad es tan lastimosa y nimia que pretender mantenerla es signo de necedad. Este esquema analítico se puede aplicar a La gaviota, a El jardín de los cerezos y a los héroes grises y opacos de muchas de sus narraciones.[17]

El anarquista Kropotkin describe el alcance de la escritura de Chéjov con:

Nadie mejor que Chéjov ha representado el fracaso de la naturaleza humana en la civilización actual y, más especialmente, el fracaso del hombre culto ante lo concreto de la vida cotidiana.[18]
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Portada de la primera edición de Las tres hermanas con los retratos de las actrices del estreno teatral; 1901.

En 1891, hizo su primer viaje a Europa en compañía de su editor Alekséi Suvorin, y en seis semanas visitaron Viena, Venecia, Bolonia, Florencia, Roma, Nápoles, Niza y París; en esta última ciudad rompió con Suvorin a causa de la postura de su periódico Nóvoie Vremia en el asunto Dreyfus: Chéjov apoyó por entero a Émile Zola, aunque apenas lo estima como escritor. Antes, en una carta, había expuesto a Suvorin con claridad cuál era su técnica literaria:

No corresponde a los escritores el resolver cuestiones tales como Dios, el pesimismo, etcétera. El trabajo del escritor es solo describir quién, cómo y bajo qué circunstancias se ha hablado o pensado acerca de Dios o del pesimismo... Ya es hora de que la gente que escribe, y especialmente los artistas, admitan que no se puede evaluar todo en este mundo, como Sócrates hizo en su época y Voltaire en la suya. La muchedumbre piensa que lo sabe y lo comprende todo, y mientras más estúpi da es, más parece abarcar. Si el artista, en quien la muchedumbre cree, se atreve a declarar que no comprende lo que ve, este solo hecho representa un profundo conocimiento en el campo de las ideas, y un buen avance... Está usted en lo cierto al exigir que el artista tenga una actitud consciente hacia su trabajo, pero confunde usted dos ideas: la solución del problema y una correcta presentación del problema. Solo la última es obligatoria para el artista.[19]

En 1892, se compró un terreno y una casa en Mélijovo (hoy en el raión de Chéjov) a sesenta kilómetros al sur de Moscú y se trasladó a ella con sus padres.[20] Atendía gratuitamente a los campesinos, a los cuales educaba también en las normas elementales de higiene, y con ello consiguió prevenir una epidemia de cólera. Desde las cinco de la mañana pasaba consulta a los pacientes, y después escribía en su despacho; en él tenía que refrescarse con agua para no caer dormido por el agotamiento.[21] María Pávlovna Chéjova, la hermana del escritor, contaba: «A veces en verano, y también en invierno, venían tantos invitados a Mélijovo que teníamos que acomodarlos para pasar la noche en el pasillo y en el comedor».[21] En 1894, hizo un segundo viaje a Yalta y en 1895 tuvo su primer encuentro con León Tolstói y publicó como libro La isla de Sajalín. En 1896, construyó la primera de tres escuelas en la zona de Mélijovo; es el año del estreno primero y desastroso de La gaviota en el Teatro Imperial Aleksandrinski de San Petersburgo. En 1897, cayó gravemente enfermo y publicó Los campesinos, cuya cruda visión de la vida rural causó furor; pasó el invierno en Niza reponiéndose y se interesó por el caso Dreyfus. En 1898, murió su padre, conoció a Olga Knipper y se dedicó a recaudar fondos para paliar la hambruna que había provocado la pérdida de las cosechas en Samara. Consiguió, con la ayuda de los maestros, clérigos y miembros de la Cruz Roja locales, suministrar más de 412 000 comidas a 3000 niños de la región. Es el año del éxito en el reestreno de La gaviota por la compañía del Teatro de Arte de Moscú dirigida por Konstantín Stanislavski.

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Chéjov (izq.) y Máximo Gorki (dcha.) en Yalta en 1900.

A fin de recuperarse de su tuberculosis, Chéjov vendió en 1899 la casa de Mélijovo en las cercanías de Moscú y se compró otra en la balnearia ciudad de Yalta, en Crimea, para reponerse en compañía de su familia (incluida su madre, que estaba tan enferma como él y con la que había vivido casi toda su vida y a la que estaba muy unido), una cocinera y el perro teckel de Olga, Schnap, recibiendo ocasionalmente la visita de su hermana, de su nuevo joven amigo el escritor Máximo Gorki y otras francamente latosas a las que con demasiada frecuencia tenía que hospedar. Adoptó a dos perros más, Túzik y Kashtanka, pero a este último se lo llevó un médico amigo y fue sustituido por otro, Shárik, para aliviar el enorme disgusto de la cocinera. A comienzos de 1899, abandonó a su editor Suvorin, con el que estaba muy descontento también por los hechos ya referidos, y firmó un contrato leonino con el editor alemán Adolf Marx para publicar sus Obras completas por setenta y cinco mil rublos, cifra enorme para la época, pero que aun así se reveló mal negocio para Chéjov. Asimismo recaudó fondos para construir un sanatorio de tuberculosos y fue elegido miembro de la Sección de Letras de la Academia de Ciencias el 17 de enero de 1900, aunque dimitirá dos años más tarde cuando se prohibió la designación a su amigo Gorki a causa de sus actividades subversivas. Visitó a León Tolstói y viajó con Máximo Gorki por el Cáucaso. El 25 de mayo de 1901, contrajo matrimonio con la actriz Olga Leonárdovna Knipper, que había actuado en sus obras, y en febrero de 1902 concluyó su penúltimo relato, El obispo, en cuyo enfermo protagonista, el obispo Piotr, es fácil reconocer al propio escritor. Pero, ante la crítica especializada, tuvo que argumentar para defender su novedosa práctica narrativa, y escribió:

Me reprocha usted mi objetividad y la llama indiferencia ante el bien y el mal, me acusa de falta de ideales y de ideas, etc. Querría que yo, al describir los ladrones de caballos, dijera: «Robar caballos está mal». Pero eso ya se sabe desde hace mucho tiempo, sin necesidad de que yo lo diga. Que los juzguen los jurados, a mí sólo me compete mostrarlos como son. Escribo: «Tiene que vérselas con ladrones de caballos; sepa que no son mendigos, sino gente acomodada, gente de iglesia, y que robar caballos no es un simple hurto, sino una pasión». Cierto, sería agradable conciliar el arte con la predicación, pero en mi caso es bastante difícil, si no imposible, por motivos técnicos. En realidad, para describir en setecientas líneas a los ladrones de caballos, debo hablar, pensar y sentir a su modo todo el tiempo; si además recurro a la subjetividad, las imágenes perderán su nitidez y el cuento no saldrá compacto, cualidad indispensable de cualquier cuento más bien breve. Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan en el cuento.[22]

Los críticos (Skabichevski,[23] Mijáilovski,[24] la redacción de la revista Rússkaya mysl) lo llamaban "mirón de insectos", "profeta de la objetividad" e "indiferente".[25] Lo acusaban de escribir anécdotas, minucias y naderías, de distanciamiento, frialdad y nula emoción respecto a sus personajes, de falta de un compromiso social claro. Chéjov se reafirmó, sin embargo, en su estética:

Es cierto que tengo tendencia a equilibrar los más y los menos y que esto puede parecer sospechoso. Pero no intento equilibrar el conservadurismo con el liberalismo porque ese no me parece el problema de fondo. Trato de equilibrar la mentira y la verdad de mis personajes [...] El autor no tiene por qué ser juez de los personajes ni de lo que estos dicen; solo debe ser un testigo imparcial[26]

Fallecimiento

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El féretro con el cuerpo de Chéjov llegando a la Estación Nikoláievski de Moscú (1904).

Chéjov había pasado gran parte de sus cuarenta y cuatro años gravemente enfermo a causa de la tuberculosis que contrajo de sus pacientes a finales de 1880. La enfermedad lo obligaba a pasar largas temporadas en Niza (Francia) y posteriormente en Yalta (Crimea), ya que el clima templado de estas zonas era preferible a los duros inviernos rusos.

En mayo de 1904, ya se encontraba gravemente enfermo, por lo que el 3 de junio se trasladó junto con su mujer Olga al spa alemán de Badenweiler, en la Selva Negra. Desde allí escribió cartas a su hermana María Chéjova (Masha), en las que se podía apreciar que Chéjov estaba más animado. En ellas describía las comidas que le servían y los alrededores, y aseguraba que se estaba recuperando. En la última carta que llegó a redactar, se quejaba del modo de vestir de las mujeres alemanas.[27] Falleció el 15 de julio de 1904.

Cuando Vladímir A. Tíjonov, también escritor, le pidió una escueta autobiografía a principios de 1892 para la revista que editaba, Siéver, Antón Pávlovich Chéjov, a la altura de sus 32 años recién cumplidos, le respondió:

¿Conque necesita usted mi biografía? Aquí va. Nací en Taganrog en 1860. En 1870, me gradué en la escuela para niños de Taganrog. En 1884, me gradué en la Escuela de Medicina de la Universidad de Moscú. En 1888, recibí el premio Pushkin. En 1890, viajé a la isla de Sajalín a través de Siberia y regresé por mar. En 1891, realicé una gira por Europa, durante la cual bebí algo de buen vino y comí ostras. En 1892, me divertí mucho acompañando a V. A. Tíjonov al cumpleaños (del escritor Iván Scheglov).[28] Empecé a escribir en 1879, para la revista Libélula. He aquí en substancia mis obras: Cuentos abigarrados, En el crepúsculo, Relatos, Gente sombría y una novela: El duelo. También he pecado en el campo dramático, aunque con moderación. Me han traducido a todos los idiomas, excepto a los extranjeros. Fuera de broma, los alemanes me tradujeron hace bastante tiempo. Los checos y los serbios también me aprueban. Y los franceses pertenecen a nuestra sociedad de admiración mutua. A los trece años, descubrí los misterios del amor. Mantengo las más excelentes relaciones con mis colegas, tanto médicos como literatos. Soy soltero. Me gustaría recibir una pensión. Ejerzo aún la medicina, si así puede llamarse. Durante los veranos, en el campo, incluso practico una autopsia cada dos o tres años. Entre los escritores prefiero a Tolstói; entre los doctores, a Zajaryin.[29] No obstante, todo esto no vale nada. Escriba lo que le parezca. Si no hay hechos, sustitúyalos por algún comentario lírico.[30]

Su cuerpo fue trasladado a Moscú en un vagón de tren refrigerado que se usaba para transportar ostras, hecho que disgustó mucho a Máximo Gorki.[31] Está enterrado junto a su padre en el cementerio Novodévichi en Moscú.

Legado

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Tumba de Chéjov en el Cementerio Novodévichi (Moscú).

Si bien Chéjov ya era reconocido en Rusia antes de su muerte, no se hizo internacionalmente reconocido y aclamado hasta los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando las traducciones de Constance Garnett al inglés ayudaron a popularizar su obra. Las mismas se hicieron tremendamente famosas en Inglaterra en la década de 1920 y se convirtieron en todo un clásico de la escena británica. En los Estados Unidos, autores como Tennessee Williams, Raymond Carver o Arthur Miller utilizaron técnicas de Chéjov para escribir algunas de sus obras y fueron influidos por él.

Para el escritor uruguayo Eduardo Galeano, Chéjov «escribió como diciendo nada. Y dijo todo».[32]

Obras

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Cuento

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  • 1884: Cuentos de Melpómene
  • 1886: Relatos abigarrados
  • 1887: En el crepúsculo
  • 1887: Discursos inocentes
  • 1888: Cuentos
  • 1889: Los niños
  • 1890: Gente sombría
  • 1893: La sala número seis
  • 1894: Relatos y cuentos
  • 1897: Campesinos y Mi vida

Teatro

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En cuatro actos

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En un acto

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  • 1884: En el camino real
  • 1886: Sobre el daño que hace el tabaco
  • 1887: El canto del cisne
  • 1888: El oso
  • 1888: Petición de mano
  • 1889: Un trágico a pesar suyo
  • 1889: La boda
  • 1889: Tatiana Répina
  • 1891: La noche antes del juicio
  • 1891: El aniversario

Crónica

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Miscelánea

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  • 1921: Cuaderno de notas[n. 1]
  • 2002: Sin trama y sin final
  • 2005: Unos buenos zapatos y un cuaderno de notas. Cómo hacer un reportaje[n. 2]
  • 2008: Correspondencia (1899-1904), con Olga Knipper
  • 2019: Sobre literatura y vida. Cartas, opiniones y pensamientos

Obras sobre Chéjov

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Biografías

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  • 1946: La vida de Chéjov, de Irène Némirovsky
  • 1968: Chéjov. El médico escritor, de Enrique Salgado
  • 1984: Chéjov, de Henri Troyat
  • 1986: El otro jardín. Vida y obra de Antón Chéjov, de Heino Zernask
  • 1989: Antón Chéjov. Vida a través de las letras, de Natalia Ginzburg
  • 1997: Antón Chéjov. Una vida, de Donald Rayfield

Testimonios

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  • 2010: Chéjov en vida. Una biografía en documentos, de Ígor Sujij

Ensayos

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  • 2001: Leyendo a Chéjov, de Janet Malcolm

Filmografía

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  • 1959: Exageró la nota. Cortometraje de dibujos animados producido por los estudios Soyuzmultfilm y dirigido por Vladímir Degtiariov.[33]

Véase también

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Notas

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  1. Selección de los cuadernos de Chéjov de entre 1891 y 1904. La primera edición fue publicada en inglés a pedido de Leonard y Virginia Woolf, en su editorial Hogarth Press.
  2. Selección de fragmentos de La isla de Sajalín y pasajes de la correspondencia de Chéjov con consejos de escritura.

Referencias

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  1. «Russian literature». Enciclopaedia Britannica (en inglés). Consultado el 26 de agosto de 2009.
  2. William Boyd. «A Chekhov lexicon» (en inglés). Consultado el 27 de agosto de 2009. «Greatest short story writer who ever lived.»
  3. George Steiner (13 de mayo de 2001). «Vodka miniatures, belching and angry cats» (en inglés). Consultado el 27 de agosto de 2009. «Stories… which are among the supreme achievements in prose narrative.»
  4. Chéjov, Antón (2004). About Love and Other Stories (en inglés). Cita de John Middleton Murry en la introducción de Rosamund Bartlett: Oxford University Press. ISBN 978-0-19-280260-6. «Tchehov's breach with the classical tradition is the most significant event in modern literature.»
  5. Antón Chéjov (30 de mayo de 1888). «Carta a Alexéi Suvorin» (en inglés). Consultado el 28 de agosto de 2009. «The artist must be not the judge of his characters and of their conversations, but merely an impartial witness.»
  6. Antón Chéjov (27 de octubre de 1888). «Carta a Alexéi Suvorin» (en inglés). Consultado el 28 de agosto de 2009. «You are right in demanding that an artist should take an intelligent attitude to his work, but you confuse two things: _solving a problem_ and _stating a problem correctly_. It is only the second that is obligatory for the artist.»
  7. Antón Chéjov (11 de septiembre de 1888). «Carta a Alexéi Suvorin» (en inglés). Consultado el 27 de agosto de 2009.
  8. País, Ediciones El (14 de mayo de 2011). «Crítica | Chéjov, la vida en escena». El País. ISSN 1134-6582. Consultado el 14 de octubre de 2020.
  9. Entrevista. 27 de junio de 2012. El País. Consultado el 27 de junio de 2012.
  10. Chéjov, Antón. El beso y otros cuentos (2004 edición). Prólogo de Heino Zernask: Edhasa. p. 371. ISBN 84-350-1651-X.
  11. people.brandeis.edu. «Antón Chekhov» (en inglés). Consultado el 6 de septiembre de 2009.
  12. Los Cuentos complejos de Chéjov han sido publicados por Paul Viejo en cuatro gruesos volúmenes en Madrid: Páginas de Espuma, 2013.
  13. 1 2 Higinio Polo, "Chéjov, en el penal de Sajalín", en El Viejo Topo, núm. 330/331 (julio y agosto de 2015): http://www.elviejotopo.com/articulo/chejov-en-el-penal-de-sajalin/
  14. 1 2 Cuando Chéjov salió a buscar el infierno, Andrea Calamari, Jot Down.
  15. Антон Чехов. «Размазня», 1883 (en ruso)
  16. Acosta, Clara (2007). Reading and Thinking about essays and Shorts Stories. Mason, OH: Thomson Custom Solutions.
  17. Léon Thoorens, Panorama de las literaturas Daimon VII. Rusia. Europa oriental y del norte... Madrid / Barcelona / México / Buenos Aires: Ediciones Daimon, Manuel Tamayo, 1969, p. 132.
  18. Apud Léon Thoorens, op. cit., p. 134.
  19. Citado por Juan Tovar en el "Prólogo" a su traducción de Antón Chéjov, Excelentes personas, México, Novaro, 1966, pp. 12-13.
  20. Gaviña, Susana (12 de enero de 2018). «Mélijovo, el jardín de las palabras de Chéjov». Abc cultural. Consultado el 12 de abril de 2026.
  21. 1 2 Apud S. Gaviña, op. cit.
  22. Chéjov, Anton (octubre de 2025). «Escribir, no predicar». Biblioteca Ignoria. Consultado el 25 de enero de 2026.
  23. Skabichevski definía las obras de Chéjov como "una serie de anécdotas que presentan las características del vaudeville, escritas solo para hacer reír a los lectores de los diarios", en Enrique Llovet, op. cit.
  24. Mijáilovski, pontífice del populismo, sentenció que "Chéjov escribe tal como le sale, sin ninguna emoción, y sin ninguna emoción se le lee", en Enrique Llovet, op. cit.
  25. Cf. Enrique Llovet, op. cit., p. XIII.
  26. Vid. Enrique Llovet, "Introducción" a Antón Pávlovich Chéjov, La gaviota / El jardín de los cerezos, Barcelona: Planeta, 1981, p. XIII.
  27. Antón Chéjov (28 de junio de 1904). «Carta a su hermana Masha» (en inglés). Consultado el 12 de septiembre de 2009.
  28. Iván Scheglov era el pseudónimo del escritor y dramaturgo ruso Iván Leóntievich Leóntiev (1856–1911). Chéjov lo consideraba un prosista entre los mejores, pero autor dramático mediocre, si no malo, e intentó disuadirlo de su obstinada obsesión por ese género.
  29. Se trata de Grigori Antónovich Zajaryin (1829–1897), un profesor de medicina en la Universidad de Moscú especialista en diagnóstico y enfermedades respiratorias, a menudo considerado uno de los fundadores de la medicina clínica rusa moderna.
  30. Citado por Juan Tovar en "Prólogo" a su traducción de Antón Chéjov, Excelentes personas. 14 relatos de Chéjov. México: Organización Editorial Novaro, S. A., 1966, p. 9.
  31. Máximo Gorki. «Reminiscences of Anton Chekhov» (en inglés). Archivado desde el original el 14 de septiembre de 2015. Consultado el 12 de septiembre de 2009. «His enemy was banality; he fought it all his life long; he ridiculed it, drawing it with a pointed and unimpassioned pen, finding the mustiness of banality even where at the first glance everything seemed to be arranged very nicely, comfortably, and even brilliantly--and banality revenged itself upon him by a nasty prank, for it saw that his corpse, the corpse of a poet, was put into a railway truck "For the Conveyance of Oysters."».
  32. Galeano, Eduardo (2012). Los hijos de los días. Barcelona: Siglo XXI. p. 43. ISBN 978-84-323-1627-2.
  33. Texto español Archivado el 16 de marzo de 2012 en Wayback Machine. del cuento. Texto ruso en Wikisource.

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