ACTO DE ADVERTENCIA.
Acto Numero ______________
En la Ciudad y Provincia de San Pedro de Macorís, República Dominicana,
a los Veintisiete (27) días del mes de Noviembre del año dos mil catorce
(2014).
A C T U A N D O a requerimiento del Sr. ARMANDO FRIAS DE LA CRUZ,
dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de Identidad y Electoral
No. 023-0025216-6, domiciliado Y residente En Esta Ciudad de San Pedro
de Macorís, quien tiene como abogado constituido y apoderado especial al
DR. . NEY FEDERICO MUÑOZ LAJARA, dominicano, mayor de edad, casado,
abogado matriculado con el numero 20828-362-98, titular de la cédula de identidad y
electoral No.023-0102671-8, con estudio profesional abierto de manera permanente en la
edificación marcada con el numero 40 de la calle Sergio A. Beras, Plaza Raquel, Segundo
Nivel Suite 212; República Dominicana; lugar donde formal y expresamente
mi representado hace elección de domicilio, para todos los fines y
consecuencias legales del presente acto.----------------------------------
YO,______________________________________________________________________
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Nombrado, recibido y juramentado para el regular ejercicio de los actos de
mi ministerio, EXPRESAMENTE y en virtud del anterior requerimiento me
HE TRASLADADO, dentro de los límites territoriales de mi jurisdicción
PRIMERO: A la casa marcada con el No. __________, de la calle
_______________________________ de esta ciudad de San Pedro de Macorís,
que es el lugar donde mi requerido han hecho elección de domicilio, en su
condición y calidad de Socios Mayoritarios del
________________________________________; y una vez allí hablando
personalmente con_______________________________________ quien me dijo
ser__________________________________________ de mis requeridos y persona
con calidad para recibir actos de esta naturaleza a su nombre, según me lo
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ha manifestado y es de mi personal conocimiento; SEGUNDO: A la casa
marcada con el No. __________, de la calle _______________________________
de esta ciudad de San Pedro de Macorís, que es el lugar donde mi
requerido han hecho elección de domicilio, en su condición y calidad de
Socios MINORITARIO, del ___________________________________ y Esposa de
mi Requeriente ; y una vez allí hablando personalmente
con_______________________________________ quien me dijo
ser__________________________________________ de mis requeridos y persona
con calidad para recibir actos de esta naturaleza a su nombre, según me lo
ha manifestado y es de mi personal conocimiento LE HE NOTIFICADO, a
mis requeridos JUNTA DIRECTIVA DEL Supermercado Plaza Débora, que
mi requeriente Sr. ARMANDO FRIAS DE LA CRUZ, por medio del presente
acto proceden de manera formal a Notificarles Y a la vez advertirles en
cabeza del presente lo que se dirá a continuación:
POR CUANTO: A que, en fecha Diecinueve (19) del mes de Noviembre
del año Dos Mil Ocho (2008), contrajeron matrimonio por ante el
Oficial Civil de la Primera circunscripción los Sres. Armando Frías de la
Cruz, de generales mencionadas anteriormente; y la Sra. Yolanda Ozuna
Silvestre, dominicana, mayor de edad, portadora de la Cedula personal y de
identidad no. 023-0011539-7, domiciliada y residente en esta ciudad de San
Pedro de Macorís.
POR CUANTO: A que, dentro del matrimonio se adquirieron varios bienes,
(entre los cuales se comprenden bienes muebles, compras de acciones,
formación de Sociedades etc.) .-
POR CUANTO: A que, dentro de las adquisiciones que obtuvieran los
esposos antes mencionados, dentro del régimen matrimonial se encuentra
la compra de acciones para el área de Supermercado Plaza Débora, las
cuales fueron compradas por un valor de Quinientos Mil Pesos Oro
Dominicanos (RD$500,00.00); en fecha Siete (7) del mes de Marzo del año
dos mil Doce (2012).-
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POR CUANTO: A que, los cónyuges pueden tomar medidas protectoras
como lo es la oposición a la disponibilidad de los bienes confiados a
terceras personas, pero esta oposición no corresponde exactamente a un
embargo retentivo, por su carácter esencialmente conservatorio y porque no
requiere la existencia de una acreencia cierta, líquida y exigible, ni conduce
a la transferencia a favor del embargo retentivo, ni como tampoco tiene que
ser autorizada por decisión judicial.
POR CUANTO: A que, el Art. 217.- Cada uno de los esposos
tiene poder para celebrar sin el consentimiento del otro, los contratos que tienen
por objeto el mantenimiento y la conservación del hogar, o la educación de los
hijos, la deuda contraída así obliga al otro solidariamente."
POR CUANTO: A que, el Art. 1409 establece: Se forma la comunidad
pasivamente: 1ro. de todas las deudas mobiliarias en que los esposos
estaban gravados el día de la celebración de su matrimonio, o de los
que estuvieren gravando las sucesiones que les vienen durante el
matrimonio, salvo la recompensa por las relativas a los inmuebles
propios a uno u otro de los esposos; 2do. de las deudas, tanto de
capitales, como de rentas o intereses, contraídas por el marido o por la
mujer; 3ro. de las rentas e intereses solamente de rentas o deudas
pasivas, que sean personales a los dos esposos; 4to. de las
reparaciones usufructuarias de los inmuebles que no entran en
comunidad; 5to. de los alimentos de los esposos, de la educación y
sostenimiento de los hijos y de cualquier otra carga del matrimonio.
POR CUANTO: A que, el Art. 1421 establece: El marido y la
mujer son los administradores de los bienes de la comunidad. Pueden
venderlos, enajenarlos o hipotecarlos con el consentimiento de ambos.
POR CUANTO: A que, La indivisibilidad accionaria ha sido asumida como una de
las características esenciales de las acciones. De ahí que su aplicación alcance a
todas las formas de copropiedad: comunidad matrimonial, sucesiones indivisas o
adquisición convencional de forma conjunta. En nuestro país, por la pobreza
conceptual de nuestra práctica societaria, sólo se reconoce el efecto de
invisibilidad en el caso de los esposos casados en comunidad, por eso es
frecuente escuchar que para la conformación de la nómina mínima de siete
accionistas, los esposos se cuentan por uno. A veces no se sabe cuál es el
fundamento de este planteamiento; el mismo encuentra su razón precisamente en
la indivisibilidad accionaria. Así, dos socios que adquieran de forma conjunta
acciones nominativas y se emita a su favor un certificado a sus nombres, se
cuentan como un solo socio, al igual que los esposos en comunidad; en parecida
situación se encuentran los herederos que reciban de su causante derechos sobre
acciones de una sociedad anónima.
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POR CUANTO: A que,En Francia la ley provee suficiente luz para delimitar los
alcances de los poderes de representación de los esposos en los casos antes
referidos. A diferencia del nuevo texto dominicano, el artículo 1421 del Código Civil
francés enuncia que cada uno de los esposos tiene el poder de administrar por sí
solo los bienes comunes y de disponer de los mismos, siempre que responda de
las faltas cometidas en su gestión. A partir de esta previsión, cualquiera de los
esposos indistintamente puede representar al otro en el ejercicio de los derechos
vinculados a las acciones de la comunidad, sin necesidad, obviamente, de un
mandato especial. Esta posibilidad se encuentra reforzada con las disposiciones
contenidas en el artículo 222 del Código Civil galo que establecen que “si uno de
los esposos se presenta solo para hacer un acto de administración, de goce o de
disposición sobre un bien mueble que detenta individualmente, él es reputado, con
respecto a los terceros de buena fe, de tener el poder de hacer solo ese acto”. De
conformidad con el cuadro normativo descrito, en Francia cualquiera de los
esposos puede representar las acciones de la comunidad sin necesidad de poder
especial, a menos de que se trate de acciones nominativas inscritas en los
registros sociales a nombre de uno de ellos, en atención a lo dispuesto en el
referido artículo 222, en cuyo caso éste tendrá el poder de representación.
Y para que mis requeridos JUNTA DEIRECTIVA, Socios mayoritarios y
minoritarios del Supermercado, Plaza Debora y la Sra. Yolanda Ozuna
Silvestre, no pretendan alegar ignorancia o desconocimiento del presente
acto, así se le he debidamente notificado, declarado y advertido, dejándole
en manos de la persona con quien dije haber hablado copias fiel,
conforme, y exactas del original del presente acto, el cual consta de seis
(06) fojas, escritas a dos espacios en computadora, mas siete (07) fojas de
las copias del ACTO DE EMBARGO CONSERVATORIO que se da en cabeza
del presente acto, escritas de un sólo lado, totalizando trece (13) fojas,
todas debidamente selladas, firmadas y rubricadas por mi Alguacil
infrascrito que Certifico y doy fe.
COSTO RD$_________________
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EL ALGUACIL
LOS ESPOSOS EN LA ASAMBLEA
Jose Luis Taveras
La copropiedad indivisa de acciones en una sociedad anónima ha tenido sus dificultades históricas. Los conflictos
derivados de esta forma de propiedad común suelen trasladarse inevitablemente a la sociedad, generando
situaciones perturbadoras al clima de tranquilidad en el que deben desarrollarse las sociedades comerciales como
unidades económicas.
En diferentes contextos normativos se han procurado mecanismos que al menos atenúen el impacto de los conflictos
de copropiedad de acciones en la vida societaria. La técnica más socorrida es el reconocimiento de la indivisibilidad
accionaria, el cual constituye un principio medular en el plano de las relaciones entre los socios y su sociedad.
¿En que consiste la indivisibilidad accionaria? En virtud de este principio, las acciones, en cuanto parte del capital
social, son unidades indivisibles, es decir no susceptibles de ser fraccionadas. Como derivación de esa
circunstancia, tampoco los derechos patrimoniales ni sociales vinculados esencialmente a las mismas pueden ser
fraccionados en su ejercicio; así, cuando dos o más socios son copropietarios de acciones, ninguno de ellos puede
ejercer individualmente los derechos propios ni los colectivos a menos que actúe en virtud de un poder otorgado por
los demás copropietarios a tal efecto. La sociedad sólo reconoce, a tales fines, a un solo propietario o accionista; así,
los conflictos resultantes de la indivisión les son, en principio, inoponibles a la sociedad, no teniendo ésta que tomar
partido en los diferendos asociados a la cotitularidad accionaria.
La indivisibilidad accionaria ha sido asumida como una de las características esenciales de las acciones. De ahí que
su aplicación alcance a todas las formas de copropiedad: comunidad matrimonial, sucesiones indivisas o adquisición
convencional de forma conjunta. En nuestro país, por la pobreza conceptual de nuestra práctica societaria, sólo se
reconoce el efecto de invisibilidad en el caso de los esposos casados en comunidad, por eso es frecuente escuchar
que para la conformación de la nómina mínima de siete accionistas, los esposos se cuentan por uno. A veces no se
sabe cuál es el fundamento de este planteamiento; el mismo encuentra su razón precisamente en la indivisibilidad
accionaria. Así, dos socios que adquieran de forma conjunta acciones nominativas y se emita a su favor un
certificado a sus nombres, se cuentan como un solo socio, al igual que los esposos en comunidad; en parecida
situación se encuentran los herederos que reciban de su causante derechos sobre acciones de una sociedad
anónima.
El ejercicio de todos los derechos derivados de las acciones indivisas está sujeto al mismo régimen: solo uno de los
copropietarios o un tercero designado por todos puede válidamente representarlos, ya sea para retirar dividendos,
participar y votar en las asambleas, ejercer los derechos de información o demandar en justicia.
En la República Dominicana no existe un texto de ley que expresamente consagre el carácter indivisible de las
acciones; tampoco Francia por mucho tiempo lo tuvo. Este principio nació y se mantuvo vigente en ese país como un
uso comercial de afirmación tradicional, hasta que recibió definitiva consagración legal en la ley de sociedades del
24 de julio de 1966. En el nuestro, la indivisibilidad accionaria sigue teniendo un fundamento consuetudinario, de ahí
que los modelos de estatutos que se manejan en la praxis societaria siempre contienen cláusulas relativas a la
misma. En el Proyecto de “Ley sobre Sociedades Comerciales y Empresas Individuales de Responsabilidad
Limitada” sometido por el presidente Fernández al Senado y en el cual tuve la honra de coordinar su redacción, se
consagra el carácter esencialmente indivisible de las acciones, como títulos de capital.
La aplicación de la indivisibilidad accionaria, en el caso de los esposos casados en comunidad, no reportaba
mayores dificultades en la República Dominicana, por una razón sencilla: el marido, como jefe de la comunidad
matrimonial, ejercía todos los derechos de administración sobre la misma (antiguo artículo 1421 del Código Civil).
Este cuadro ha variado y se ha complicado a partir de la entrada en vigencia de la Ley 189-01, que modificó varios
artículos del Código Civil relativos a los regímenes matrimoniales.
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Antes de la aludida reforma, el marido ejercía, sin necesidad de poder o autorización de la esposa, todos los actos
de administración vinculados a la cotitularidad de las acciones, entre ellos el ejercicio del derecho a participar y votar
en los órganos deliberantes de la sociedad emisora (derechos sociales); su mandato emanaba de la ley, sin ninguna
discusión. A partir de la Ley 189-01 se suscita una situación interesante ya que “el marido y la mujer son los
administradores de los bienes de la comunidad. Pueden venderlos, enajenarlos o hipotecarlos con el consentimiento
de ambos” (nuevo artículo 1421 del Código Civil). En el marco de esta nueva realidad jurídica se plantean
interrogantes inéditas respecto de los poderes de representación de ambos esposos en las asambleas de la
sociedad y, de manera general, en el ejercicio de los demás derechos incorporados a las acciones que pertenecen a
la comunidad: ¿quién representa a quién? ¿se precisará de un poder especial de uno de ellos habida cuenta la
situación de copropiedad indivisa?.
En Francia la ley provee suficiente luz para delimitar los alcances de los poderes de representación de los esposos
en los casos antes referidos. A diferencia del nuevo texto dominicano, el artículo 1421 del Código Civil francés
enuncia que cada uno de los esposos tiene el poder de administrar por sí solo los bienes comunes y de disponer de
los mismos, siempre que responda de las faltas cometidas en su gestión. A partir de esta previsión, cualquiera de los
esposos indistintamente puede representar al otro en el ejercicio de los derechos vinculados a las acciones de la
comunidad, sin necesidad, obviamente, de un mandato especial. Esta posibilidad se encuentra reforzada con las
disposiciones contenidas en el artículo 222 del Código Civil galo que establecen que “si uno de los esposos se
presenta solo para hacer un acto de administración, de goce o de disposición sobre un bien mueble que detenta
individualmente, él es reputado, con respecto a los terceros de buena fe, de tener el poder de hacer solo ese acto”.
De conformidad con el cuadro normativo descrito, en Francia cualquiera de los esposos puede representar las
acciones de la comunidad sin necesidad de poder especial, a menos de que se trate de acciones nominativas
inscritas en los registros sociales a nombre de uno de ellos, en atención a lo dispuesto en el referido artículo 222, en
cuyo caso éste tendrá el poder de representación.
En el caso dominicano la situación se torna difusa, ya que si bien la fórmula de la ley es clara al establecer una
administración conjunta de los bienes de la comunidad, solo refiere y exige el consentimiento de ambos esposos
para los actos de disposición (vender, enajenar o hipotecar bienes). Esta situación deja abierta posibilidades
interpretativas del texto, pudiendo algunos pensar que para los actos de gestión (como la participación y voto en las
asambleas) cualquiera de los esposos puede indistintamente representar al otro sin necesidad de poder, habida
cuenta que la ley le otorga poderes de administración a los dos; otros, entenderán que es preciso el consentimiento
de los dos esposos, aun para los actos de administración, bajo el argumento de si para las operaciones más
relevantes, el legislador exigió el consentimiento conjunto de los esposos (vender, enajenar o hipotecar), cuanto más
para lo menos, es decir para los actos de pura administración, sobre todo cuando la parte in limini de la Ley 189-01,
se refiere de manera genérica a la “administración de los bienes de la comunidad” sin distinguir, en principio, la
naturaleza mobiliaria o inmobiliaria de los mismos.
Siendo así las cosas, y teniendo los esposos la administración común de los bienes de la comunidad, ¿quién tiene el
derecho de participar y votar en las asambleas de accionistas respecto de las acciones que pertenecen a la
comunidad, es decir de aquellas que no se encuentren nominativamente emitidas a nombre de uno de los esposos?.
En este escenario, se plantea la cuestión de la indivisibilidad accionaria en los términos y alcances antes
ponderados. Entiendo que al tratarse una copropiedad indivisa, debe mediar un poder o mandato otorgado por uno
de los esposos a favor de uno de ellos o por los dos a favor de un tercero para asumir esta representación. Me
resulta muy extraño que un punto tan sensitivo como éste haya generado tan escasas reflexiones jurídicas y que los
departamentos legales de las entidades bancarias y financieras, así como los registradores mercantiles, conocidos
por su obsesivo y judaico celo por las formas en los procesos corporativos, hayan dejado pasar inadvertida esta
situación.
El asunto tiene trascendencia, tomando en cuenta el peso específico que puede tener en la composición del quórum
de una asamblea, la parte del capital que pueda representar el marido o la esposa o las acciones de la comunidad
matrimonial. Lanzo la advertencia.
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